Porciones diarias

El llamamiento del evangelio al cautivo redimido

La ley mata primero, pero el evangelio llama con voz melodiosa, revelando a Cristo al alma y mostrando la evidencia de la elección eterna.

La primera obra de la gracia es matar antes que vivificar; herir antes que sanar; abatir antes que levantar; revelar la ley antes que el evangelio. Pues «el bálsamo es inútil para el sano». La salvación, con toda su gracia sobreabundante, no es sino un sonido vacío para quienes jamás se han sentido cortados de toda ayuda y toda esperanza. Así, en cierto sentido, hay un llamamiento bajo la ley, en las primeras enseñanzas y operaciones del Espíritu de Dios, que somete al alma a su condenación como administración de muerte. Pero cuando la ley ha hecho su oficio y el pecador ha sido muerto por su poder mortífero, entonces viene en su auxilio y liberación lo que el apóstol expone aquí: el llamamiento por el evangelio.

Cuando el evangelio alza su melodiosa voz; cuando el perdón es proclamado por el sacrificio de Jesús; cuando la paz alcanza el corazón por la sangre expiatoria revelada a la conciencia; cuando las buenas nuevas de salvación por gracia dejan de ser un mero sonido de letra y se hacen poder de Dios para salvación a todo el que cree; cuando la luz celestial ilumina la mente; cuando el poder divino acompaña la palabra al alma; cuando la fe se levanta, la esperanza echa el ancla dentro del velo y el amor de Dios se derrama, entonces y allí se realiza el llamamiento del que habla el apóstol: un llamamiento por el evangelio. El sonido de la trompeta del evangelio, como la trompeta de plata en el gran día del jubileo, llega al oído y al corazón del cautivo desterrado, y este se apresura para ser suelto. La escena cambia; las tempestades de la ira de Dios se disipan; el lucero aparece en la aurora del día del evangelio, «una mañana sin nubes», hasta que el Sol de justicia, a su tiempo, se levanta con sanidad en sus alas. Y así, en la medida en que la fe lo recibe, la esperanza se ancla en él y el amor lo abraza, se da evidencia de que hemos sido escogidos desde el principio para salvación.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: August 23

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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