Diversos obstáculos salen al paso del hijo de Dios en su camino al cielo. Y su tendencia es tal que, de no ser por la gracia de Dios, lograrían apartarlo de la fe. Cuando, pues, ha de hacer frente a un viento que le sopla de frente, cuando la tormenta y el granizo le golpean con rudeza, cuando las olas se alzan y la corriente corre fuerte, parece imposible avanzar; y teme ser como «los hijos de Efraín, que, armados y tirando con arco, volvieron las espaldas el día de la batalla». Y, sin embargo, hay esa gracia implantada en su corazón, esa fe que Dios el Espíritu creó primero y aún mantiene viva en su alma, de modo que aunque por un momento pueda ser desviado, jamás vuelve la espalda a la verdad; aunque retardado un instante, su rostro sigue orientado hacia Sion.
Puedo decir por mí mismo que todas las pruebas por las que he pasado, todas las tentaciones en que me he hallado y todas las persecuciones que he tenido que soportar, de parte de pecadores y de santos, solo han servido para remachar más firme la verdad de Dios en mi corazón. Hallo que las pruebas, los sufrimientos, los ejercicios de fuera y de dentro, en vez de arrojar la fe del alma y producir el efecto que Satanés pretendía con ellos, apartando el corazón de la verdad al error y de la iglesia de Dios al mundo, solo han servido, por experiencia sentida, para remachar la verdad y el amor a la verdad más profundamente en mi corazón; y, en lugar de echar fuera la fe, solo han tendido a fortalecerla, alentarla y confirmarla.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: August 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.