Jesús siempre encontraba tiempo para la oración, o bien se lo hacía. Si sus días estaban llenos de actividad y de fatiga, tomaba tiempo de su propio descanso para comunear con Dios. Al menos, nunca permitió que le arrebataran sus horas de devoción.
Hay algunos cristianos que se creen excusados de la oración y la meditación en secreto porque están muy ocupados. El trabajo los aprieta tanto por la mañana que no pueden, según dicen, hallar tiempo para orar. Sus preocupaciones los absorben durante todo el día, y no logran un solo momento tranquilo para estar a solas con Dios. En la noche hay tantos compromisos sociales u otros, reuniones, sociedades, fiestas; o están tan cansados que la oración queda desplazada. El ejemplo de Cristo pronuncia su solemne reprensión contra toda esta frivolidad. ¡Debemos encontrar tiempo para la comunión con Dios, o Dios no encontrará tiempo para bendecirnos!
Hay también personas que afirman que pueden orar y communear con Dios igual de bien en público que en privado. Hacen su oración mientras andan por ahí y mientras trabajan. No ven la utilidad de apartarse de los demás para orar. Sin duda, si alguien podía orar bien en medio de la multitud o mientras trabajaba, ese era Jesús. No hay duda de que mantenía comunión con su Padre aun en sus horas de mayor actividad; pero esto no llenaba todas las necesidades y anhelos de su alma. Dejaba la multitud, dejaba aun a sus propios discípulos, y se retiraba a lugares donde ningún ojo sino el de Dios podía verlo, donde ninguna pisada ni voz humana pudiera interrumpir la quietud de su alma, ¡donde estaría completamente a solas!
Si Jesús requería tales condiciones para orar, también nosotros las necesitamos. Necesitamos hallar un lugar de oración en el cual nada pueda irrumpir para romper la continuidad del pensamiento o de la devoción. "Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento privado, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto. ¡Y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará!" Mateo 6:6
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Communion with God
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.