Un mal ejemplo
«Si un fuego se descontrola y entra en el campo de otro, destruyendo las gavillas o el grano en pie, entonces el que empezó el fuego seguramente deberá hacer restitución por las cosechas perdidas». Éxodo 22:6
Pero, ¿qué restitución puede hacer quien esparce las teas del error, o los carbones de la lujuria, y prende fuego a las almas de los hombres con el fuego del infierno? La culpa es incalculable, y el resultado es irreparable. Si tal ofensor es perdonado, ¡qué dolor le causará en el recuerdo, pues no puede deshacer el gran mal que ha hecho!
Un mal ejemplo puede encender una llama pecaminosa que años de arrepentimiento no logren apagar. Quemar la casa de un hombre ya es bastante malo; pero ¡cuánto peor es condenar su alma! Puede sernos útil reflexionar hasta qué punto hemos sido culpables en el pasado, e indagar si, incluso en el presente, no hay en nosotros algún mal que tienda a causar daño a las almas de nuestros parientes, amigos o vecinos.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — A bad example
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.