Breves pensamientos para los seguidores de Jesús

El mejor amigo del creyente

Una meditación sobre el privilegio de tener en Cristo a un amigo verdadero, amante, fiel y siempre accesible, cuya compasión acoge nuestras debilidades.

"¡Sí, Él es del todo amable! Este es mi Amado, y este es mi Amigo!" Cantares 5:16

¡Un amigo! ¡Cuán entrañable es el título! Hay música en el propio sonido. Pero si hay algo tan dulce y precioso en tener un amigo terreno, ¡qué será tener uno celestial! De tal es de quien habla aquí la esposa, aun de Aquel que es el principal entre diez mil, y el del todo amable. Oh alma mía, piensa en el Señor Jesús como un amigo —

un amigo verdadero,

un amigo amoroso,

un amigo fiel,

un amigo poderoso,

un amigo oportuno,

un amigo inmutable,

un amigo más unido que un hermano,

un amigo que ama en todo tiempo y en toda ocasión.

En el gozo de la amistad del Salvador hay involucrados muchos preciosos privilegios. Uno de ellos es la libertad de acceso a Él en todo tiempo y bajo toda circunstancia. En nuestro trato con extraños, conviene mantener algún grado de reserva. Pero no ocurre así con un amigo bien conocido y plenamente probado: ¡su corazón y su hogar están siempre abiertos! Toda ceremonia y toda restricción quedan a un lado, y aun en nuestras más retiradas intimidades, él es bienvenido.

Donde hay distancia y reserva, la forma de la amistad puede existir, pero el alma de la amistad falta con toda seguridad.

Cristiano, el Señor Jesús es un amigo cuya puerta está siempre abierta. Llama cuando quieras: serás bien recibido. Es verdad que Él se sienta sobre un trono, pero es el trono de la gracia; y se te llama a acercarte a él, no con espíritu de temor y temblor, sino con confianza filial, para recibir de su plenitud y hallar gracia para el oportuno socorro.

Se nos enseña que no hay acceso a Dios sino por Jesucristo. "Nadie viene al Padre, sino por Él." Pero aunque es una verdad claramente revelada que necesitamos un mediador entre Dios y nosotros, es asimismo una verdad claramente revelada que no necesitamos mediador alguno entre Cristo y nosotros. Él está siempre pronto a recibirnos en nuestro propio nombre, tal como somos: culpables, contaminados y miserables, y ello a fin de bendecirnos para siempre.

Otro privilegio de quienes gozan de la amistad del Salvador es que todo cuanto hacen, y en especial todas sus faltas, es interpretado favorablemente, y que hay un espíritu de simpatía en todas sus penas y aflicciones. En la conducta de Cristo para con sus discípulos, esto aparece con especial prominencia. Lo que ocurrió aquella noche memorable en que fue entregado ofrece un ejemplo notable de ello. Era el tiempo de su agonía y su sangriento sudor; cuando los dolores de muerte lo cercaron y los lazos del sepulcro se apoderaron de Él; era la hora de su misterioso conflicto, la hora y el poder de las tinieblas. Sus discípulos estaban entonces dispuestos, sin duda, a prestarle todo el apoyo que estuviera en su mano, para aliviar sus penas y consolar su alma. Pero no; olvidando sus penas, se durmieron.

Pues bien, Él los reprendió, se dirá, por su aparente indiferencia. Sí, así fue; ¡pero oh, con cuánta ternura lo hizo! Todo lo que dijo fue: "¿Qué, no habéis podido velar conmigo una hora?" Y después, al volver a ellos y hallarlos aún en el mismo estado, en vez de reprenderlos, tiernamente se disculpó por ellos, diciendo: "El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil." Como si hubiera dicho: Conozco vuestros corazones, estoy plenamente convencido de vuestro afecto; por tanto me compadezco de vuestra debilidad y acepto la voluntad por el hecho. ¡Bendito Jesús! ¿Hubo jamás simpatía, hubo jamás ternura, hubo jamás amor semejante al tuyo?

Oh alma mía, ¡qué amigo tienes en Cristo! Alégrate en Él. Él puede ser tocado con el sentimiento de nuestras debilidades. "En toda angustia de ellos Él fue angustiado, en su amor y en su clemencia los redimió; los tomó y los llevó todos los días de la antigüedad."

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: The Best Friend!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura