Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El molde de doctrina que imprime al alma

Pablo expone cómo Dios justifica al impío por la sangre y obediencia de Cristo. Esta verdad, como un molde, imprime su imagen en el corazón ablandado por el Espíritu.

¡Qué razón tenemos para bendecir a Dios por haber instruido así a su Apóstol a exponer cómo un pecador es justificado! Pues ¿cómo habríamos podido alcanzar el conocimiento de este misterio sin revelación divina? ¿Cómo podríamos saber de qué manera Dios puede ser justo y justificador del impío? ¿Cómo podríamos ver todas las perfecciones de Dios armonizando en la Persona y obra de Jesús? Su ley sostenida en toda su pureza rigurosa y su justicia más estricta, y con todo, la misericordia, la gracia y el amor desplegados plenamente en la salvación del pecador. Pero el Espíritu de Dios condujo a Pablo profundamente en este bendito tema; y especialmente en la Epístola a los Romanos traza esta grandiosa verdad fundamental con tal claridad, peso y poder, que la Iglesia de Dios nunca podrá ser suficientemente agradecida por esta porción de revelación divina. Su gran objeto es mostrar cómo Dios justifica al impío por la sangre y la obediencia de su amado Hijo; de modo que "como por la desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos". Declara que "la justicia de Dios es sobre todos los que creen"; y que "por la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios ha puesto como propiciación por la fe en su sangre", perdona al pecador, justifica al impío y lo contempla como justo en el Hijo de su amor.

Al desarrollar este tema, el Apóstol (Romanos 5) remonta esta justificación a la unión de la Iglesia con su Cabeza del pacto; nos muestra su posición en Cristo así como en Adán; y que todas las miserias derivadas de su posición en el último son sobrepujadas por las misericordias que fluyen de su posición en el primero; concluyendo con aquella verdad que revive el corazón: que "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia; para que, de la manera que el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna".

Esta, pues, es una "forma de doctrina", o molde de enseñanza, en el cual el alma es entregada cuando es llevada a una recepción heartfelt y a un conocimiento experimental de ella; y al ser conducida más o menos al disfrute experimental de la misma, recibe el favor de una solemne aquiescencia y una sumisión filial a ella, como toda su salvación y todo su deseo. Y así como el molde imprime su imagen sobre el yeso húmedo o el metal fundido que en él se vierte, así el corazón, ablandado y derretido por la enseñanza del bendito Espíritu, recibe la impresión de esta gloriosa verdad con confianza filial, siente su dulzura y poder, y se llena de una santa admiración de ella como el único modo en que Dios puede justificar a un impío miserable, no sólo sin sacrificar ningún atributo de su santo carácter, sino más bien magnificando con ello la pureza de su naturaleza y las exigencias de su justicia inflexible.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: March 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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