¿Qué se entiende por la palabra "poder"? Es un término muy usado en el Nuevo Testamento. "El reino de Dios", se declara, "no consiste en palabras, sino en poder"; y la fe verdadera, se dice, "no está fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios". ¿Qué es, pues, el poder? Es una operación divina que Dios mismo ejerce en el alma. No puede describirse con palabras, ni explicarse de modo que lo comprenda nuestra capacidad mental. Ha de sentirse para conocerse; ha de realizarse en el alma propia antes de que se tenga de él alguna concepción espiritual. "Tu pueblo", leemos, "será hecho voluntario en el día de tu poder".
Y cuando el evangelio llega al alma por la aplicación del bendito Espíritu, y un poder divino lo acompaña, aunque el poder en sí mismo no puede ser descrito ni aun por la propia persona, se da a conocer por los efectos que le siguen. Por ejemplo, aquí hay un pobre miserable condenado por la ley, y que en su aprensión yace para siempre bajo su maldito temor. Acaso vea que hay salvación en Cristo, y sepa en su juicio que no la hay en otro alguno; pero no puede echar mano de Cristo, ni salir de debajo de la condenación que siente. ¿Por qué? Porque el evangelio no le es hecho poder de Dios para salvación a su alma. Pero cómo ruega, clama, ora y suplica a Dios que tenga misericordia de él. Continuamente se esfuerza por buscar a Dios y le ruega que tenga misericordia de su alma. Pero no puede hallar paz para su conciencia; sigue en angustia y aflicción, abatido por la servidumbre, la culpa y el temor. He aquí un hombre que anhela "poder".
Ahora, cuando el Señor se place en aplicar alguna porción de su bendita palabra a su alma, o en hablarle al corazón alguna promesa particular, el poder que acompaña esto levanta una fe especial, mediante la cual aquella porción de la santa palabra de Dios que habla de Cristo, o aquella promesa particular, es echada mano de. Aquí, pues, hay "poder" comunicado con el evangelio. El evangelio ha llegado ahora a él, "no en palabras solamente", como tantas veces antes, dejándole todo el tiempo en culpa y temor, sino con "poder"; y, por la fe así levantada, cree en Jesús para la salvación de su alma. No podía creer en él antes, porque su fe, tal como era, desprovista de poder, le dejaba donde le halló, tan forlornado y desvalido como el hombre que cayó en manos de ladrones. No; tanto podría intentar crear un mundo como creer en el Hijo de Dios para su libramiento.
Pero no bien cree lo que el Espíritu Santo aplica, cuando un poder dulce y sagrado entra en su alma, que quita sus dudas y temores; disipa la culpa de su conciencia; ahuyenta las nieblas y brumas que por meses han pesado sobre su alma; le revela a un precioso Jesús; hace que las promesas del evangelio brillen ante sus ojos como gotas de rocío en otoño; y le da una cercanía inefable a Dios, por la Persona, la sangre y la justicia de Cristo, cual nunca conoció hasta que el evangelio vino con poder y la fe fue levantada en su alma.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: March 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.