Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Misericordias internas para afrentas internas

El alma viviente necesita una respuesta para quien la reprocha, pero no la tiene en sí. Sólo las misericordias de Dios hechas vida en el corazón pueden responder.

Un alma viviente quiere dar respuesta al que le reprocha. Pero no puede hacerlo por sí mismo, pues no tiene palabra que hablar en su propia justificación; eso queda del todo excluido; y por tanto necesita aquello que le provea una respuesta a estos reproches. ¿Y qué únicamente puede proveerle tal respuesta? Las misericordias de Dios en su alma. "Señor, dame tus misericordias, la salvación que me prometiste. Entonces tendré respuesta para el que me afrenta, porque confío en tu palabra". La entrada de "misericordias" en el alma y la manifestación de "salvación" al corazón proporcionan una respuesta "para el que me afrenta".

Si se observa, la palabra "misericordias" está en plural, pues son muchas las misericordias; pero "salvación" está en singular, pues una sola es la salvación. ¿De qué manera, pues, quería el Salmista estas misericordias? ¿Meramente como presentes en la letra de la palabra? ¿Sólo como registradas en la inspirada palabra de verdad? ¿Como cosas para mirar, como objetos colgados, por decirlo así, en un cuadro, sólo para que el ojo los contemple? No; las quería en su corazón, que "vinieran a él", que le visitaran, que le fueran respiradas, que se hicieran parte de él, que fueran la sangre misma que circulara por sus venas, que fueran el reino mismo de Dios establecido con poder en su alma.

¿Y por qué quería misericordias internas? Porque tenía reproches internos. ¿Por qué necesitaba misericordias en su alma? Porque la condenación estaba en su alma. Allí estaba escrita la sentencia de muerte; allí había de registrarse la sentencia de absolución. Allí se sentía el reproche; allí había de darse la respuesta al reproche. Si el reproche fuera meramente exterior, la respuesta podría ser también exterior; pero siendo la reprensión interior, en el corazón, en la conciencia, en los sentimientos, era necesario que la respuesta estuviera en el mismo lugar, escrita en el mismo sitio, grabada en las mismas tablas, y traída a casa con el mismo o mayor poder, de modo que fuera respuesta suficiente a los reproches del que le reprochaba.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: March 11

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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