Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El niño en medio nos enseña el camino al cielo

Los pequeños, con su inocencia y sencillez, predican los sermones más elocuentes. Cristo los toma en sus brazos, y así lleva a su pueblo por este mundo hasta la gloria celestial.

¡El niño predicó el sermón! Les decía a aquellos discípulos ambiciosos: "Vergüenza de todos vosotros por contender acerca de prominencia y lugares altos. Miradme a mí. Yo estoy mucho más arriba en el reino de los cielos que vosotros. Debéis deshaceros de todos vuestros pensamientos soberbios, y haceros humildes, sencillos y semejantes a un niño, o no tendréis lugar alguno en el reino de los cielos, ¡y mucho menos un lugar alto!"

Los niños pequeños todos nos predican sermones, si tan solo tenemos oídos para oír. Los niños, en su inocencia, su sencillez, su naturalidad, su dulzura de alma, por dondequiera que van ejercen una influencia sobre otras vidas que ninguna palabra puede describir. Son a la vez los predicadores más grandes, y ellos mismos los sermones más elocuentes.

"Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándolo en sus brazos," Marcos 9:36.

Este cuadro de Jesús con el pequeño en sus brazos es muy hermoso. En toda la Biblia apenas hay otro que represente tan bien la actitud tanto del alma como del Salvador, en la salvación y en toda la vida cristiana.

Jesús toma al niño en sus brazos: hay amor, ternura, protección.

El seno es el lugar de calor, de afecto, de intimidad, de confianza.

Los brazos que lo rodean implican seguridad, sostén, refugio.

Jesús levantó al niño y lo sostuvo en sus brazos: ¡así lleva a su pueblo a través de este mundo de desierto! No se limita a decirles cómo vivir, sino que los toma sobre sus hombros, cargando no solo sus cargas, sino a ellos mismos. Así los lleva a lo largo de la vida y a través de la muerte, hasta el cielo, donde estarán con Él para siempre.

Entonces, consideremos el cuadro al revés: el niño en los brazos del Salvador. La actitud del niño habla de confianza, de seguridad, de reposo, de paz, de amor, de gozo, precisamente los sentimientos que pertenecen al verdadero cristiano. ¡Qué lugar es el seno de Cristo, en el peligro, en la tormenta, en el dolor, en la muerte! ¿No aprenderemos también a acurrucarnos en los brazos de nuestro Salvador en todas nuestras experiencias difíciles?

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The Child in the Midst

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura