Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Por amor a Él recibimos a Cristo en cada niño

Recibir a un niño en el nombre de Cristo es recibir al propio Señor. Cada pequeño que llega a nuestra puerta nos ofrece el honor de acoger a Jesús y bendecir nuestro hogar con amor reverente.

Este dicho de Cristo es lo bastante rico para ser estudiado larga y profundamente. Recibir a un niño de cierta manera es recibir al propio Cristo. ¿Cómo debe recibirse a un niño? «En el nombre de Cristo», es decir, por amor a Él, por su causa, así como recibiríamos al propio Cristo si viniera en persona. Por tanto, no basta con amar a los niños, con cuidar a los huérfanos o a los que se hallan en necesidad. Debe ser por amor a Cristo que hagamos estas cosas. Así, en cada niño vemos a Cristo puesto delante de nosotros, y podemos tener el honor de recibirlo.

Las leyendas navideñas están llenas de ilustraciones de esta verdad. Una de las más bellas cuenta cómo, en una Nochebuena, un pobre hombre que volvía a casa por el bosque oyó un llanto y halló a un pequeño, frío y hambriento. El buen hombre se detuvo, buscó al pequeñuelo y lo llevó consigo a su casa. Sus hijos recibieron con alegría al forastero y compartieron con él la comida de la noche. Entonces, mientras el niño estaba sentado a la mesa, su aspecto cambió repentinamente, ¡y he aquí que era el Niño Cristo a quien la familia había recibido inconscientemente en aquel pequeño necesitado y sufriente!

Cristo viene siempre a nuestras puertas en la persona de algún pobre o sufriente; y la acogida que damos a quien Él envía se la damos a Él. Esto debería hacernos cuidadosos en cómo tratamos a quienes necesitan simpatía o ayuda, no sea que cerremos la puerta en el rostro de Jesús.

Estas palabras de Cristo encierran también una preciosa enseñanza para los padres. El hijo que llega a ellos viene en el nombre de Cristo, viene en su lugar. Trae bendiciones a ellos y a su hogar si lo reciben de la manera debida. Pero deben recibirlo en el nombre de Cristo, con amor, con agradecimiento, con reverencia. Si no lo reciben con bienvenida, como venido de Dios, es como si rechazaran al propio Cristo.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: For His Sake

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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