Mañana y noche

El pacto que Dios mismo recuerda

La seguridad del creyente no depende de su memoria, frágil e inconstante, sino de la memoria inmutable de Dios, que recuerda su pacto eterno.

Observa la forma de la promesa. Dios no dice: "Y cuando miréis el arco y os acordéis de mi pacto, entonces no destruiré la tierra", sino que está gloriosamente puesta, no sobre nuestra memoria, que es inconstante y frágil—sino sobre la memoria de Dios, que es infinita e inmutable. "El arco estará en la nube; y lo veré, para acordarme del pacto sempiterno." ¡Oh! No es mi recordar a Dios—es el recordar de Dios a mí lo que es el fundamento de mi seguridad. No es mi asirme de su pacto—sino el asirse de su pacto a mí. ¡Gloria sea a Dios! Todo el baluarte de la salvación está asegurado por el poder divino, y aun las torres menores, que podríamos imaginar que se habrían dejado al hombre, ¡están guardadas por la fuerza todopoderosa!

Aun el recuerdo del pacto no se deja a nuestras memorias, pues podríamos olvidar—pero nuestro Señor no puede olvidar a los santos que ha grabado en las palmas de sus manos. Con nosotros es como con Israel en Egipto; la sangre estaba sobre el dintel y en los dos postes—pero el Señor no dijo: "Cuando veáis la sangre—yo pasaré sobre vosotros", sino "Cuando yo vea la sangre—yo pasaré sobre vosotros."

Mi mirar a Jesús me trae gozo y paz—pero es el mirar de Dios a Jesús lo que asegura mi salvación y la de todos sus escogidos, pues es imposible que nuestro Dios mire a Cristo, nuestro Fiador que sangra, y luego se enoje con nosotros por pecados ya castigados en Él. No, ni siquiera se nos deja a nosotros ser salvos recordando el pacto. No hay aquí mezcla de materiales—ni un solo hilo de la criatura estropea la tela. No es del hombre, ni por el hombre—sino del Señor solo.

Deberíamos recordar el pacto, y lo haremos, mediante la gracia divina; pero el gozne de nuestra seguridad no pende de allí—es el recordar de Dios a nosotros, no nuestro recordar a Él; y por eso el pacto es un pacto eterno.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: August 13 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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