Los cedros del Líbano son emblemáticos del cristiano, en cuanto a que deben su plantación enteramente al Señor. Esto es plenamente cierto de cada hijo de Dios. No es plantado por el hombre, ni plantado por sí mismo—sino plantado por Dios. La mano misteriosa del Espíritu divino dejó caer la simiente viviente en un corazón que Él mismo había preparado para recibirla. Cada verdadero heredero del cielo reconoce al gran Jardínero como su plantador.
Además, los cedros del Líbano no dependen del hombre para su riego; se alzan sobre la roca elevada, sin humedecer por el riego humano; y, sin embargo, nuestro Padre celestial los sustenta. Así es con el cristiano que ha aprendido a vivir por fe. Es independiente del hombre, incluso en las cosas temporales; para su continuo sostenimiento mira al Señor su Dios, y a Él solo. El rocío del cielo es su porción, y el Dios del cielo es su manantial.
Una vez más, los cedros del Líbano no están protegidos por ningún poder mortal. No le deben nada al hombre por su preservación del viento tempestuoso y la tormenta. Son árboles de Dios, guardados y preservados por Él, y por Él solo. Precisamente lo mismo ocurre con el cristiano. No es una planta de invernadero, resguardada de la tentación; se halla en la posición más expuesta; no tiene refugio, ni protección, excepto esta: las amplias alas del Dios eterno cubren siempre los cedros que Él mismo ha plantado. Como los cedros, los creyentes están llenos de savia, con vitalidad suficiente para estar siempre verdes, aun en medio de las nieves del invierno.
Por último, el estado floreciente y majestuoso del cedro es para alabanza solo de Dios. El Señor, aun el Señor solo, ha sido todo para los cedros, y por eso David lo expresa muy dulcemente en uno de los salmos: "Alabad al Señor, árboles fructíferos y todos los cedros." En el creyente no hay nada que pueda engrandecer al hombre; él es plantado, nutrido y protegido por la mano del propio Señor, ¡y a Él sea toda la gloria atribuida!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: August 13 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.