El arcoíris, símbolo del pacto con Noé, es figura de nuestro Señor Jesús, que es el testimonio del Señor para el pueblo.
¿Cuándo podemos esperar ver la señal del pacto? El arcoíris solo se ve pintado sobre una nube. Cuando la conciencia del pecador está oscura por las nubes, cuando recuerda su pecado pasado y se lamenta y llora delante de Dios, Jesucristo se le revela como el Arcoíris del pacto, mostrando todos los gloriosos matices del carácter divino y anunciando paz. Para el creyente, cuando sus pruebas y tentaciones le rodean, es dulce contemplar la persona de nuestro Señor Jesucristo, verle sangrando, viviendo, resucitando e intercediendo por nosotros. El arcoíris de Dios está suspendido sobre la nube de nuestros pecados, nuestros pesares y nuestros males, para profetizar liberación.
Ni la nube sola da el arcoíris; han de estar las gotas de cristal que reflejen la luz del sol. Así, nuestras penas no solo deben amenazarnos, sino realmente caer sobre nosotros. No habría habido Cristo para nosotros si la venganza de Dios hubiera sido solo una nube amenazadora: el castigo debió caer en terribles gotas sobre el Fiador. Hasta que no haya una real angustia en la conciencia del pecador, no hay Cristo para él; hasta que el castigo que siente se vuelva penoso, no puede ver a Jesús.
Pero también ha de haber un sol, pues las nubes y las gotas de lluvia no forman arcoíris si el sol no brilla. Amados, nuestro Dios, que es como el sol para nosotros, brilla siempre, pero no siempre le vemos; las nubes esconden Su rostro; pero no importa qué gotas estén cayendo ni qué nubes amenacen, si Él brilla, habrá al instante un arcoíris. Se dice que cuando vemos el arcoíris, la lluvia ha cesado. Ciertamente, cuando Cristo viene, nuestros problemas terminarán para siempre. Cuando contemplamos a Jesús, nuestros pecados se desvanecen, y nuestras dudas y temores se calman. Cuando Jesús camina sobre las aguas del mar, ¡cuán profunda es la calma!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: August 12 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.