Todos los arroyos del consuelo terrenal son turbios; pero estos son claros y refrescantes. Dan vida y conservan la vida a quienes beben de ellos, y así fluirán para siempre. Estos señalan las influencias vivificantes y santificadoras del Espíritu Santo, concedidas a los pecadores por medio de Cristo. El Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, aplica esta salvación a nuestras almas por su amor y poder de nueva creación. Los árboles de la vida son alimentados por las aguas puras del río que procede del trono de Dios. La presencia de Dios en el Cielo es la salud y la dicha de los santos. Este árbol era un emblema de Cristo y de todas las bendiciones de su salvación; y las hojas para la sanidad de las naciones significan que su favor y su presencia suplen todo bien a los habitantes de aquel mundo bendito. El diablo no tiene poder allí; no puede apartar a los santos del servicio de Dios, ni puede perturbarlos en el servicio de Dios. Dios y el Cordero son aquí presentados como uno. El servicio allí será no solo libertad, sino honra y dominio. No habrá noche; ni aflicción ni abatimiento, ni pausa en el servicio ni en el goce: no se echarán de menos diversiones ni placeres inventados por el hombre. ¡Cuán diferente es todo esto de las concepciones burdas y meramente humanas de la dicha celestial, aun de aquellas que se refieren a los placeres de la mente!
La verdad y el cierto cumplimiento de todas las visiones proféticas: el Espíritu Santo y la Esposa, la iglesia, invitan y dicen: Ven
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Revelation 22:1-5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.