Pocas lecciones en la escuela de Dios son tan difíciles de aprender, y sin embargo, cuando se aprenden de verdad, tan santas y benditas, como la sumisión filial a la voluntad del Padre. La Escritura nos ofrece ejemplos luminosos: Aarón, al ser Dios santificado y glorificado en medio de un juicio terrible, guardó silencio y no se quejó de la severidad del camino. Eli, bajo la pesada mano de Dios, se inclinó profundo y dijo: «Es el Señor; haga lo que le parezca bien». Job, cuando la última desgracia desbordó su copa de dolor, exclamó: «Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito». Y David enmudeció y no abrió su boca, porque Dios lo hizo. Pero todos estos ejemplos, conmovedores y bellos, se desvanecen ante el ejemplo ilustre de nuestro adorable Señor: «Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que la beba, hágase tu voluntad». En la profundidad más oscura de su dolor indecible, Jesús se aquietó como un niño destetado en el regazo de su madre.
Que sea esta, amado, la postura de tu alma en este momento. «Está quieto». Descansa en las manos de tu Padre, calmado y tranquilo, sereno y sumiso, destetado de todo menos de Él. ¡Oh, la bienaventuranza de reposar así! El amor de Dios está escrito sobre tu nube oscura, respira desde los labios de tu herida que sangra, se refleja en cada fragmento de tu tesoro arruinado. La adversidad puede haberte empobrecido, el desconsuelo haberte entristecido, la calamidad haberte aplastado, la enfermedad haberte postrado; pero «Dios es amor». La vara cae con suavidad aun en su golpe más pesado, la espada atraviesa con ternura en su herida más profunda, la nube se inclina sonriente en sus tonos más oscuros, porque «Dios es amor».
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - February 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.