Mañana y noche

El tizón espiritual que marchita nuestra obra

El tizón y el mildiú que destruyen las cosechas nos recuerdan nuestra dependencia de Dios y el peligro de que el tizón espiritual marchite nuestra obra y nuestro corazón.

¡Cuán destructivo es el granizo para los sembrados, batiendo el precioso grano contra el suelo! ¡Cuán agradecidos deberíamos estar cuando el grano se ve librado de tan terrible ruina! Ofrezcamos al Señor acción de gracias.

Aún más temibles son aquellos destructores misteriosos: el tizón y el mildiú. Estos convierten el grano en una masa de hollín, o lo vuelven pútrido, o secan la semilla, y todo ello de una manera tan fuera de todo control humano, que el labrador se ve compelido a exclamar: "¡Este es el dedo de Dios!" Innumerables hongos diminutos causan el daño, y si no fuera por la bondad de Dios, el jinete del caballo negro esparciría pronto el hambre sobre la tierra. La misericordia infinita preserva el alimento de los hombres, pero en vista de los agentes activos que están listos para destruir la cosecha, con mucha sabiduría se nos enseña a orar: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy." Tenemos constante necesidad de esta bendición.

Cuando el tizón y el mildiú vienen, son castigos de Dios, y los hombres deben aprender a oír la vara y a Aquel que la ha designado.

Espiritualmente, el mildiú es un mal común. Cuando nuestra obra es más prometedora, este mildiú aparece. Esperábamos muchas conversiones, y en su lugar, una apatía general, una mundanalidad abundante, ¡o una cruel dureza de corazón! Puede que no haya pecado abierto en aquellos por quienes trabajamos, pero hay una falta de sinceridad y decisión que decepciona tristemente nuestros deseos.

De esto aprendemos nuestra dependencia del Señor y la necesidad de orar para que ningún tizón ni mildiú caiga sobre nuestra obra. El orgullo espiritual o la pereza pronto traerán sobre nosotros ese terrible mal, y solo el Señor de la cosecha puede quitarlo. El mildiú puede incluso atacar nuestros propios corazones y marchitar nuestras oraciones y ejercicios de piedad. Plazca al gran Labrador apartar tan grave calamidad. ¡Brilla, bendito Sol de Justicia, y ahuyenta los tizones!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: August 4 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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