La vida de Cristo para cada día

El uso fiel de las riquezas para ganar amigos eternos

El dinero, llamado mammon de injusticia, es solo prestado. Quien es fiel en lo poco recibirá lo verdadero. El cristiano no puede servir a Dios y a las riquezas al mismo tiempo.

El Señor Jesús había mostrado, mediante la historia del mayordomo injusto, que los hijos de este siglo son más sagaces en su generación que los hijos de luz. A continuación explicó en qué punto concreto son más sagaces: en el uso que hacen de las riquezas. El mayordomo se sirvió de los bienes confiados a su cuidado para ganarse amigos que lo recibieran en sus moradas cuando perdiera su mayordomía. Por eso Jesús dijo a sus discípulos: «Haceos amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten os reciban en las moradas eternas». El nombre dado a las riquezas es muy notable: «el mammon de injusticia». El dinero es a menudo ocasión de pecado, y el amor al dinero es raíz de todos los males. Pero aun de este injusto mammon puede hacerse un uso justo. El precepto del Señor sería más claro si se tradujera así: «Haceos amigos CON el mammon de injusticia». ¿Cómo pueden hacerse amigos con este mammon? Gastándolo en el socorro de los santos y en el servicio de Dios. Las viudas que Dorcas vistió, los profetas que Abdías alimentó, el apóstol que Onesíforo visitó y Febe socorrió, con todos aquellos hermanos y forasteros que Gayo hospedó en sus viajes misioneros, serán testigos de su caridad y piedad ante el gran trono blanco.

Es verdad que los discípulos eran pobres; pero los pobres, con el don de dos pequeñas monedas, muestran más amor a Dios que los ricos con grandes contribuciones sacadas de su abundancia. El Señor sabe que quien es fiel en lo poco también lo sería en lo mucho. Aquella viuda pobre que echó sus monedas en el tesoro será confiada con las verdaderas riquezas en el mundo venidero. Las riquezas solo se prestan a quien las posee, no se le dan. Este es el sentido del versículo: «Si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?». Toda posesión es ahora como si fuera de otro: solo está prestada. En lo porvenir se otorgará a los justos una posesión, una herencia que no se marchita. Como las riquezas solo son prestadas, se pedirá cuenta del uso al que se han destinado.

¿Qué cuenta rendirán quienes entregan deliberadamente parte de sus bienes al servicio de Mammon, el dios de este siglo? Todo lo que se gasta en fomentar el pecado se gasta en el servicio de Mammon. Hay quienes emplean parte de su dinero en hacer el bien y parte en promover el mal. Intentan servir a Dios y a Mammon. Sostienen escuelas dominicales y sociedades bíblicas con una parte de sus bienes, y con otra fomentan aquellos entretenimientos mundanos y aquella ostentación orgullosa que son condenados en la palabra de Dios. Pero quienes aman de verdad a su Salvador crucificado no pueden obrar así. El apóstol Pablo declara: «Lejos esté de mí gloriarme sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado a mí y yo al mundo».

Fuente y atribución

Autor original: F. L. Mortimer

Título original: Christ exhorts his disciples to be faithful in the use of riches

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de F. L. Mortimer, publicado originalmente en Grace Gems.

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