Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

El valor de declararse amigo de Cristo cuando todos callan

José de Arimatea ocultó su amor a Cristo por miedo, pero al verlo crucificado salió con denuedo a pedir su cuerpo cuando los demás discípulos callaban. Su amor floreció tarde, recordándonos que el discipulado secreto debe confesarse alguna vez.

José había sido discípulo de Cristo desde hacía algún tiempo, pero le había faltado el valor para declararse abiertamente. Era rico e influyente, y había temido las consecuencias de una identificación pública con Jesús. Pero ahora echa fuera su timidez y se presenta con denuedo como amigo de Jesús. Lo hizo en un momento en que todos los demás discípulos, incluso los apóstoles, estaban paralizados de miedo y sin atreverse a hablar. Lo hizo también en el momento de mayor peligro, cuando la vergüenza cubría el nombre de Jesús y la amargura contra él llegaba a su punto más intenso. Lo hizo, además, en una hora en que la fe se había apagado en el corazón de los amigos de Cristo, y cuando no cabía esperar ninguna ganancia personal como recompensa de su acto.

Hubo varias razones por las que José hizo esta valiente confesión en aquel momento. Una fue porque era un verdadero discípulo, y el amor verdadero por Cristo no puede esconderse siempre. Luego, al ver a Cristo sufrir así a manos de sus enemigos, la lealtad de su propio corazón se fortaleció, y sintió que debía declararla. Cuando vio a Jesús muerto, ¡todo el afecto cálido y largo tiempo reprimido en su alma despertó! Entonces comprendió cuán indigna había sido su conducta al esconder su amistad con Cristo, en un momento en que la confesión le habría hecho bien. Parece como si su acto fuera un esfuerzo por reparar la imperfección de su discipulado anterior.

Debemos estar siempre agradecidos de que José diera a Jesús tan noble sepultura. Sin embargo, no podemos dejar de recordar que su amor floreció demasiado tarde. Es evidente que su discipulado fue incompleto, que perdió gran parte de la bendición del discipulado abierto, y que incluso para él mismo resultó muy lejos de ser satisfactorio cuando llegó la gran crisis. El discipulado secreto no puede permanecer secreto siempre; en algún momento y de alguna manera debe confesarse, sin importar lo que cueste.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Joseph of Arimathea

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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