Estas fueron las primeras de un grande y noble ejército de mujeres santas, unidas a Cristo por un amor profundo y personal, que le seguían y le servían. En todos los siglos desde entonces, las mujeres cristianas han mostrado una devoción y una constancia semejantes hacia Cristo, y un amor heroico parecido al servirle. ¡El registro del ministerio de la mujer hacia Cristo es uno de los más luminosos en toda la historia del mundo!
Las mujeres le deben a Cristo una deuda incalculable. Él las ha levantado de la bajeza de la servidumbre y de la degradación. Y las mujeres también han estado siempre agradecidas, y han servido a Cristo con gran devoción.
A las mujeres se les encuentra en toda habitación de enfermo, inclinadas sobre el que sufre con solicitud incansable, ministrando con ternura sin igual al consuelo del cuerpo, y derramando el calor del afecto sobre los espíritus febriles. Se les encuentra en las salas de los hospitales y en los campos de batalla, moviéndose como ángeles de Dios en un ministerio bendito y amoroso.
Las madres cristianas fieles están siguiendo al Maestro y realizando una obra que brillará para siempre con resplandor glorioso.
Las fieles maestras cristianas de escuelas dominicales desempeñan un servicio callado en senderos humildes, que a los ojos de Dios es más noble que el de muchos de los famosos de la tierra.
En todas partes, además, hay un campo abierto para el ministerio de la mujer. Cristo ya no está aquí en persona para ser servido, como lo fue por aquellas mujeres que le siguieron desde Galilea; pero en sus seguidores necesitados y sufrientes Él está siempre presente; y quien quiera, puede servirle. Pues Él dijo que al hacer actos de bondad a los más pequeños de los suyos, se los hacemos a Él.
Hay mucha enseñanza práctica en este cuadro, que aquí se presenta ante toda mujer, inspirándola a seguir a Cristo con todo el corazón.
¿Por qué tantas jóvenes cristianas eligen una vida de ocio, de amor al placer, de existencia sin meta ni propósito, de simple vestir, pasear y trivializar, cuando una vida tan gloriosa de servicio está abierta ante ellas?
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Ministering Women
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.