"Nabot dijo al rey Acab: ¡El Señor me libre de darte la herencia de mis padres!" 1 Reyes 21:3
Gustosamente me parecería a Nabot el jezreelita. La ley del Señor regía su vida. Fue su religión lo que lo impulsó a rechazar al rey, su determinación de no violar el mandamiento de su Dios. "Aquí me mantengo —dijo—, no puedo hacer otra cosa."
Yo soy con excesiva facilidad sobornado y con demasiada prontitud descarríado. Me cuesta decir No, cuando otros me tientan a dejar a un lado la voluntad de mi Maestro. No es agradable ser singular. Es difícil hacerse el oído sordo a las voces seductoras. ¡Necesito la piedad valerosa e intrépida de Nabot!
El sufrir por el Señor cayó sobre Nabot. Estaba en buena compañía cuando lo sacaron y lo apedrearon fuera de la puerta. Llevaba el oprobio de Cristo. Fue el precursor de Jesús, de Jesús condenado bajo una falsa acusación, de Jesús a quien acusaron de blasfemia, de Jesús que afianzó su rostro como pedernal hacia una cruz más allá del muro de la ciudad. Si sufro antes que peco, entonces soy participe de los dolores de mi Rey. Y es bueno estar con Él en la Vía Dolorosa.
La paz del Señor guarnecía el corazón de Nabot. Tenía tanto temor de Dios que no sentía ningún temor de Acab. Su fe era fuerte; su espíritu sereno y sosegado.
Nabot es en verdad un buen ejemplo para mí; y seré rico y dichoso si puedo unir mis manos con él a través del abismo de los siglos.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — 1 Kings 21:3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.