«¡Mirad, pues, cómo oís!» Lucas 8:18
Nunca olvidemos que el fin propio de oír sermones es que nuestras almas se beneficien, es decir, que seamos mejorados espiritualmente en conocimiento, fe, santidad, gozo y amor, y no simplemente que nuestro gusto se vea satisfecho por el genio, la elocuencia y la oratoria.
Un fin y propósito correctos al oír la Palabra de Dios son necesarios para que nuestras almas se hallen en un estado saludable.
Vivimos en una época en la que el talento es idolatrado y el genio es adorado. Para demasiados no es la verdad de Dios aquello en lo que se piensa, se valora y se deleita, sino el talento del hombre con el cual ella es presentada.
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: Gratified by genius, eloquence, and oratory?
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.