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El veredicto final que define una vida bien vivida

El verdadero valor de una vida no se mide por la fama pública, sino por las bendiciones silenciosas que deja en otros, pues cada acto de misericordia hecho al más pequeño es hecho al propio Rey.

¡El veredicto final!

«Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí». Mateo 25:34-36

La vida se mide por sus resultados finales y permanentes, y no por el lugar que una persona ocupa ante el público. Por los beneficios y las bendiciones que deja detrás de sí en otras vidas debe calibrarse su verdadera eficacia. Se verá, en el gran juicio final, que quienes han trabajado en silencio, sin clamor ni fama, han logrado en muchos casos los resultados permanentes más gloriosos.

«El Rey responderá: De cierto os digo, en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis». Mateo 25:40

«Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano». 1 Corintios 15:58

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The final verdict!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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