Es propio de los hijos ser agradecidos. Cuando nos acercamos a Dios como a un Padre, debemos recordar que él es el Señor del cielo y de la tierra, lo cual nos obliga a acercarnos a él con reverencia, como al soberano Señor de todo; y, sin embargo, con confianza, como a alguien capaz de defendernos del mal y de proveernos todo bien. Nuestro bendito Señor añadió una declaración notable: que el Padre había entregado en sus manos todo poder, autoridad y juicio. Estemos agradecidos a Cristo por toda la revelación que tenemos de la voluntad y del amor de Dios el Padre, desde que Adán pecó. Nuestro Salvador ha invitado a todos los que laboran y están cargados a venir a él. En cierto sentido, todos los hombres lo están. Los hombres mundanos se cargan con cuidados inútiles por la riqueza y los honores; los alegres y los sensuales trabajan en pos de los placeres; el esclavo de Satanás y de sus propios apetitos es el más mero peón de la tierra. Los que trabajan para establecer su propia justicia también trabajan en vano. El pecador convencido está cargado de culpa y de terror; y el creyente tentado y afligido tiene sus trabajos y sus cargas. Cristo invita a todos a venir a él para hallar descanso para sus almas. Sólo él hace esta invitación; los hombres vienen a él cuando, sintiendo su culpa y su miseria, y creyendo en su amor y en su poder para ayudar, le buscan en ferviente oración. Así, es deber e interés de los pecadores cansados y cargados venir a Jesucristo. Este es el llamamiento del evangelio: el que quiera, venga. Todos los que así vengan recibirán el descanso como don de Cristo, y obtendrán paz y consuelo en sus corazones. Pero al venir a él deben tomar su yugo y someterse a su autoridad. Deben aprender de él todas las cosas, en cuanto a su consuelo y obediencia. Él acepta al siervo dispuesto, por imperfectos que sean sus servicios. Aquí podemos hallar descanso para nuestras almas, y solo aquí. Tampoco necesitamos temer su yugo. Sus mandamientos son santos, justos y buenos. Exige renuncia a uno mismo y expone a dificultades, pero esto se compensa abundantemente, aun en este mundo, con la paz y el gozo interiores. Es un yugo revestido de amor. Tan poderosos son los auxilios que nos da, tan adecuados los estímulos, y tan fuertes los consuelos que se hallan en el camino del deber, que podemos decir con verdad: es un yugo delicioso. El camino del deber es el camino del descanso. Las verdades que Cristo enseña son aquellas sobre las cuales podemos aventurar nuestras almas. Tal es la misericordia del Redentor; y ¿por qué el pecador que labora y está cargado buscaría descanso en cualquier otra parte? Acerquémonos a él cada día, para ser librados de la ira y de la culpa, del pecado y de Satanás, de todos nuestros cuidados, temores y pesares. Pero la obediencia forzada, lejos de ser fácil y ligera, es una carga pesada. En vano nos acercamos a Jesús con nuestros labios, mientras el corazón está lejos de él. Ven, pues, a Jesús para hallar descanso para tu alma.
Mateo 12
Jesús defiende a sus discípulos por arrancar espigas en el día de reposo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 11:25-30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.