No habrá noche en el cielo

En el cielo no habrá necesidad de empezar de nuevo

En el cielo, la corriente contraria del egoísmo será destruida y nuestra vida será de calma y recta actividad, sin necesidad de corrección ni de recomenzar lo que hoy dejamos caer.

O bien nuestro Padre celestial nos dice por esta ley: «Hijo mío, esto es bueno, pero tú eres una criatura de muchos aspectos y muchas relaciones; tócalos todos; detente y mira a tu alrededor; no seas inconstante, caprichoso, voluble; pero tampoco seas estrecho; contempla la vida cada mañana con nueva energía con esa energía que el sueño te da; mira ante ti, y observa todos los puntos que se presenten en tu actual etapa.»

Y oh, cuán misericordiosa se muestra esta ley cuando nuestros propósitos son pequeños y malos. Cada día el impío tiene una nueva oportunidad. Dios le dice: «Detente ahora en tu carrera descendente; acuéstate y descansa un poco; y al despertar, vuelve tus pasos hacia arriba. Algo te dice que tu tiempo se ha malgastado hoy, te has llamado necio, te has despreciado y aborrecido a ti mismo. Comienza, pues, de nuevo; arranca de nuevo; esta noche te apaciguo el espíritu alterado; mañana, obedece tu mejor impulso y vive una vida más verdadera.»

Pero para todo esto no habrá necesidad en el Cielo. No habrá allí noche. Esos dos polos magnéticos de nuestro ser, entre los cuales giramos y que determinan toda la órbita de nuestro deber, Dios y nuestros semejantes, estarán a su debida distancia relativa de nosotros, y sentiremos plenamente la atracción de ambos; la contracorriente de egoísmo que aquí destruye toda su fuerza, allí será ella misma neutralizada y destruida. Nuestros propósitos serán todos rectos y nuestros impulsos estarán en justa proporción con ellos. Así como la vida sana de la naturaleza, en sus propias y adecuadas condiciones, produce sus propios frutos en cantidades propias y naturales, sin necesidad de freno ni restricción artificial, así nosotros, con nuestro ser múltiple debidamente ajustado, viviremos una vida de calma y recta actividad y gozo, en la cual no habrá peligro que deba ser guardado.

Sin duda mejoraremos; pero será el mejoramiento del crecimiento, del desarrollo, y no de la corrección y la alteración. Perderemos de nuestro vocabulario esa palabra que desempeña tan importante papel en nuestro hablar actual: ¡Mañana! Pues allí no la necesitaremos. No habrá necesidad de empezar de nuevo por el fracaso de hoy. No habrá necesidad de recoger los hilos caídos de la vida, que se dejan caer por descuido o pecado, o por cansancio y falta de poder. No habrá necesidad de grandes providenciales detenciones de nuestro curso, porque se está volviendo ingobernable, dañino y destructor.

En el Cielo habrá un desarrollo tan constante y feliz como el que el sabio anhela aquí; una tal perfección de relación con todas las diversas cosas que nuestra naturaleza toca como la que ahora y entonces destella sobre nuestro pensamiento, pero que parece demasiado desesperanzada aun para ser deseada. Tanto más, pues, arguyo del pensamiento: «No hay noche en el Cielo.»

Pero el tiempo me advierte ya que pase a otros aspectos de esta verdad. Dejo ahora el sentido literal de estas palabras y llevo vuestros pensamientos a aquello que creo estar igualmente encerrado en ellas: el sentido simbólico y poético.

¿Cuál es, entonces, la característica principal de la noche, aquella por la que la palabra ha sido sinónimo en todas las lenguas y tiempos? ¡Es la oscuridad! Esto constituye la noche; este es el pensamiento que hallamos inseparable de ella.

¿Y de qué es esto, a su vez, el símbolo universalmente reconocido y empleado? ¿No es la ignorancia? El cerrar al entendimiento el acceso a sus objetos propios, a aquello que desea y necesita conocer, así como la noche aparta de la vista las cosas que amamos o queremos ver.

Fuente y atribución

Autor original: George Conder

Título original: No Night in Heaven — parte 6

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de George Conder, publicado originalmente en Grace Gems.

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