Pero, con todo, sabremos todo cuanto deseemos y necesitemos saber. El gran velo del Santísimo será rasgado en la muerte, y contemplaremos una manifestación de la Deidad nueva y más luminosa, aunque quizá nunca la plena y perfecta. Una luz más fuerte se derramará sobre el universo y nos mostrará todo lo que hemos estado tanteando por hallar, aquella escritura simbólica más fina, demasiado delicada y tenue para que la discierna un ojo carnal. Preguntaremos y no habrá respuesta ambigua de oráculo, ni «quizá» de especulador, ni vaga conjetura casual de nuestra propia ignorancia; sino que se nos dará la llave y buscaremos para hallar. No habrá noche allí.
Y ahora, una vez más, y finalmente. Hay otra cosa para la cual la noche se alza como símbolo, y que nos ofrece una concepción culminante de la bienaventuranza del Cielo: que allí no hay noche. «El llanto puede durar una noche, pero la alegría viene por la mañana.» Hay...
la noche del llanto;
la oscuridad del dolor;
la medianoche de la desesperación;
nubes de tribulación;
sombríos abismos de duda y angustia;
días de tinieblas y adversidad.
El gozo es luz del sol; el dolor es sombra.
El uso de la noche os es familiar a todos. No habrá entonces noche del alma en el Cielo.
La oscuridad...
es solitaria;
es el tiempo del temor y la indefensión;
es la hora del frío y el escalofrío;
cuelga como un paño funeral sobre el amable mundo, y
excluye de nuestras almas todo lo alegre, festivo, luminoso.
La oscuridad nos separa de todos los demás y nos deja solos con nosotros mismos y con Dios, y por eso hay en ella algo solemne.
No es de extrañar, pues, que la noche haya sido hecha símbolo de dolor y de desgracia, y aun de muerte.
Pero no habrá noche en el Cielo. Esta melodía plañidera, este a veces angustioso lamento de la vida, cesará, se deshará o estallará en el ¡himno eterno de júbilo! La mañana nublada y cambiante del alma habrá ascendido al resplandor del mediodía, para no hundirse jamás en el crepúsculo tenue ni ponerse en sombrío.
Fuente y atribución
Autor original: George Conder
Título original: No Night in Heaven — parte 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de George Conder, publicado originalmente en Grace Gems.