Patmos

Fidelidad, no éxito: lo que Dios busca en su siervo

Devocional sobre la fidelidad como llamado del creyente, la advertencia de la segunda muerte y la promesa de la corona de vida para quienes perseveran bajo la prueba.

¿Somos mayordomos fieles de nuestro encargo, sea cual fuere ese encargo? ¿Somos fieles a nuestra obra, sea cual fuere esa obra? Aunque tengamos dolorosa conciencia de nuestra falta de éxito, viendo a veces nuestras armas hechas añicos en nuestras manos; los mejores y más nobles esfuerzos y luchas de la vida, esfuerzos por Dios y por Cristo aparentemente un fracaso; el fuego quemando nuestra obra; la marea arrastrando nuestros rompeolas. ¡Nunca temas! Es a la fidelidad, no al éxito, a lo que Dios mira. Las últimas grandes palabras del Gran Día serán estas: "Bien hecho" (no bueno y exitoso, sino) "buen siervo y fiel."

Lo único que hemos de temer es lo que aquí se revela en la utterance final de todas: "la segunda muerte", esa muerte que es la herencia temible de los "infieles", "los desleales y los incrédulos", esa muerte que tiene también su transición a la vida, ¡pero es una vida en la que el cuerpo resucitado y revivificado está unido al alma perdida! Pensamiento temible en verdad para el pecador, pero que no trae terror al santo; porque "el que vence no sufrirá daño de la segunda muerte"; "sobre tal la segunda muerte no tiene poder."

Levantémonos y hagamos nuestra tarea designada; porque pronto el término asignado de trabajo habrá pasado, seguido por la hora de rendición de cuentas y de recompensa. La muerte no vendrá, como en el caso de Policarpo, con la llama y la espada, sino más bien, con toda probabilidad, con paso silencioso y suave susurro. Pero ese momento solemne que tantas veces hemos pensado y tan poco hemos pensado, ese momento en que el último grano de arena en el reloj de arena haya de caer, llegará, tiene que llegar, más pronto de lo que soñamos. Y la gran pregunta es: ¿cómo lo enfrentaremos? ¿Será con la oración del mártir y la conciencia de fidelidad? ¿O con el estremecimiento interior de quienes están al borde de una Eternidad incumplida? ¡Dios nos libre de tal alternativa! Sea nuestro ahora hacer una rendición del corazón y de la vida de nosotros mismos a aquel gran Conquistador, que ha arrancado el aguijón tanto de la primera como de la segunda muerte. Apoyados en la fuerza de Aquel que "estuvo muerto, y vive, y vive por los siglos de los siglos", sintamos seguros que la victoria coronará al fin nuestra leal y firme adhesión a Su causa; y que podremos, en alguna humilde medida, apropiarnos de aquel hermoso comentario sobre toda esta Epístola a Esmirna contenido en las palabras de Santiago: "Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a los que le aman!"

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: The Epistle to the Church of SMYRNA — Parte 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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