«Fijando nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.» Hebreos 12:2
Así soy yo justificado y perdonado. No por el esfuerzo desesperanzador de abrirme camino y combatir hasta llegar al favor de Dios y a la Ciudad Celestial — sino mirando solo a Jesús, y apoyándome en Él por completo.
«Nada en mis manos traigo,
¡simplemente a tu cruz me aferro!»
Así hallo yo la seguridad. Soy sacudido por la tempestad, cubierto por la duda, acosado por el temor — mientras escudriño mis propios estados y sentimientos. Pero cuando fijo mi mirada firmemente en Él, tan suficiente, tan perfecto — despierta la mañana y se desvanecen las sombras; he aquí, el invierno ha pasado, ¡y aparecen las flores! Para mi propio consuelo le vería como un Sol glorioso que llena mi cielo.
Así crezco en santidad. Aunque es verdad que se me manda obrar mi propia salvación con temor y temblor, no debe ser como si todo dependiera de mí. Debe ser más bien por una fe perpetua en Él, y una oración perpetua a Él, que obra en mí el querer y el hacer. La batalla no es mía, sino suya. Él siembra la semilla y Él madura la cosecha. Él echa el cimiento y coloca la piedra final en su lugar.
Así seré glorificado al fin. El yo habrá desaparecido en la mejor patria, ¡y Cristo lo será TODO! Seguiré al Cordero dondequiera que vaya. Hallaré mi seguridad, mi paz, mi victoria — manteniéndome muy cerca de Él. Él me será familiar, y sin embargo será nuevo cada mañana. Y descubriré en Él un objeto de estudio, de asombro, de adoración y de amor que es ilimitable e insondable.
«Fijando nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.» Hebreos 12:2
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Hebrews 12:2
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.