Pensamientos vespertinos

Gloriarse en el sufrimiento por amor a Cristo

Soportar con paciencia el sufrimiento por Cristo glorifica al Redentor, y la fe halla en la quietud y la confianza su verdadera fortaleza mientras fija los ojos en Jesús.

Mediante la paciencia con que el creyente soporta el sufrimiento por amor a Cristo, el Redentor es grandemente glorificado en sus santos. El apóstol —y pocos bebieron más profundamente de la copa amarga que él— presenta el padecer por Cristo a la luz consoladora de un privilegio cristiano: «A vosotros se os ha concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.» «Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados», pues por ese medio Cristo es glorificado en vosotros. Creyente que sufres por Cristo, regocíjate, sí, regocíjate de ser tenido por digno de padecer afrenta por su causa. ¡Qué distinción se te concede! ¡Qué honra se pone sobre ti! Tienes ahora una oportunidad favorecida para traer gloria a su nombre, ilustrando su gracia sustentadora, su poder, su sabiduría infinita y su amor consolador. Mantén los ojos fijos en Jesús; en él tienes un ejemplo resplandeciente. Considera a aquel «que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni desmayéis en vuestros ánimos».

Recuerda también que es un ejercicio peculiar y un precioso privilegio de la fe «esperar pacientemente al Señor». La exhortación divina es: «Encomienda a Jehová tu camino, y espera en él.» Esta paciencia del alma es el reposo de la fe sobre un Dios fiel; es quedarse quieto para ver su salvación. Y el estímulo divino es que en esta postura se hallará el secreto de tu verdadero poder: «En quietud y en confianza será vuestra fortaleza.» Cuídate de todo lo que empañe la simplicidad de tu fe y, por tanto, oscurezca la gloria de Jesús; en especial, guárdate de adoptar medidas ilícitas o dudosas para desatar tus presentes dificultades. Soporta la presión, sométete a la injuria, lleva el sufrimiento antes que pecar contra Dios anticipando sus propósitos o transfiriendo tus intereses de sus manos a las tuyas.

¡Oh, la gloria que se trae a Jesús por una vida de fe! Llevando a él la corrupción descubierta, la culpa que se levanta, el dolor que se siente, la cruz que se experimenta, la herida que se recibe; siguiendo el ejemplo de los discípulos de Juan, que tomaron el cuerpo decapitado de su maestro, lo sepultaron y luego fueron a derramar su triste noticia en el oído de Jesús y a depositar su profundo dolor en su corazón; esto es glorificar a Cristo. Verdaderamente esta es «fe preciosa», y precioso es «el prueba de nuestra fe», porque vuelve más precioso para el corazón «su sangre preciosa», quien en su persona es inefablemente «precioso para los que creen».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 14

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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