Flores de un jardín puritano

Haz de mí una estrella de luz perpetua

Los meteoros pronto se consumen y caen del cielo, pero las estrellas conservan su curso y su lugar; así los verdaderos santos permanecen firmes en la mano del Salvador.

«Los meteoros pronto se consumen y caen del cielo como relámpagos, mientras que las estrellas conservan su curso y su lugar».

Cuando un meteorito cruza veloz el firmamento, los niños dicen que una estrella ha caído, pero no es así. Mira por el telescopio y hallarás a Júpiter, a Saturno y a Venus, cada uno en su sitio, brillando como siempre; sí, aun el más pequeño satélite está en su esfera predestinada, cumpliendo sus tiempos y sus estaciones.

Así también oímos decir que un verdadero cristiano ha caído de la gracia, que un verdadero santo se ha vuelto apóstata. Esto también es un error. Los santos siguen en sus lugares, pues está escrito: «el justo seguirá su camino».

Los que cayeron fueron meteoros, ¡no estrellas!

Eran profesantes, pero no poseedores genuinos de la luz celestial.

Las siete estrellas están en una mano de la cual nada puede caer: «Todos los santos están en tu mano». Jesús dice: «el que cree en mí tiene vida eterna», y por tanto tenemos la certeza de que no pueden apartarse.

Oh, mi bendito Salvador, ¡no me des una salvación pasajera! Hazme una estrella cuyo resplandor jamás se apague. Ser iluminado por un tiempo no basta; concédeme una luz que Satanás no pueda extinguir. Sea yo «salvo en el Señor con salvación eterna».

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Make me a star!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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