La Biblia es rica en ilustraciones de este principio del gobierno divino: todo lo que ocurre en la dirección del Señor a su pueblo conspira, obra y resulta en su mayor felicidad y mayor bien. Tómese el caso de Jacob. Pesada y sombría era la nube que se cernía sobre su tabernáculo; dura era la prueba y temblorosa su fe; sus pies casi resbalaban. Los recuerdos de su pérdida rondaban como sombras pegadas a su memoria, el hambre le acechaba y un mensajero con nuevas peores demoraba en el umbral de su puerta. Y al oír aquellas noticias, ¡con qué ternura expresó su dolor!: «Me habéis privado de mis hijos; José no es, y Simeón no es, y a Benjamín lo llevaréis: todas estas cosas son contra mí». Pero he aquí que las circunstancias que a la vista débil de su fe tenían aspecto tan sombrío estaban, en ese mismo instante, desarrollando y perfeccionando los acontecimientos que habrían de allanar su paso a la sepultura y rodear el atardecer de su vida con el halo de una puesta de sol gloriosa y sin nubes. ¡Todas las cosas obraban juntas para su bien!
También José, repasando su historia azarosa y misteriosa, llega a la misma conclusión. Tranquilizando a sus hermanos dice: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente». La envidia de sus hermanos, su venta como esclavo, su encarcelamiento: todo obraba el propósito y el plan de sabiduría y amor de Dios. ¿Quién habría podido prever que de aquellos sucesos adversos nacerían la exaltación, el poder y la abundancia de José? Así es también con las correcciones amorosas del Señor: son despliegues de un diseño, partes de un todo perfecto. De esos tratos, a veces tan quebrantadores, ¡qué bendiciones tan señaladas manan! «Tú me has castigado, y fui castigado», y el resultado fue el precioso reconocimiento de Efraín: «Después que me volví, me arrepentí; y después que me instruí, me herí el muslo; me avergoncé, me confundí». ¿Quién puede calcular el bien real y permanente que proviene de las pruebas y las correcciones de un Padre? Lo que parece oponerse al creyente, al desplegar su misión celestial, resulta en su mayor bienestar.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - December 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.