Flores de un jardín puritano

Jesús no echará sus perlas a los cerdos para siempre

El comerciante ofendido que recoge su mercancía ante un precio vil nos enseña cómo el Señor se duele cuando los hombres regatean su gracia inapreciable.

«Un mercader que tiene una mercancía preciosa, y alguien le ofrece un precio mezquino, recoge sus géneros con indignación.»

Hemos visto al expositor volverse con absoluto disgusto cuando alguien ha ofrecido peniques donde ni siquiera se habrían aceptado libras. El joyero o el artista se ha sentido tan ofendido como si hubiera sido insultado personalmente por semejante depreciación de sus valores.

¿Te sorprende que el Señor Dios se aflija cuando los hombres ponen un precio vil a su gracia inestimable, y comienzan a regatear qué pecados dejarán y qué deberes cumplirán? ¿Te sorprende que retire su evangelio de tal pueblo y se vuelva a otros que aprecian más su bondad?

¡Jesús no echará sus perlas a los cerdos para siempre! ¡Ay de aquel hombre que al fin enfurece a Dios hasta hacer que vuelva su rostro y lleve el evangelio despreciado a otra parte! Bien merece perecer quien estima la vida eterna en menos que un placer pasajero, o quien considera la justicia de Dios como algo no mejor que sus propias y pobres obras.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Jesus will not cast His pearls before swine forever!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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