«Si a un hombre pobre le roban veinte o treinta chelines, no es de extrañar que llore y se desespere, porque no le queda nada con qué vivir. Pero si a un hombre rico le roban tal suma, no se preocupa mucho, porque tiene más en casa. Así también, un hombre justificado por la fe, que tiene la seguridad del favor de Dios, puede soportar con tranquilidad todas las dificultades y cruces que encuentre en su camino al cielo.»
Recuerda el cálculo del apóstol en Romanos 8:18: «Porque tengo por cierto que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que será revelada en nosotros». Era tan rico en gracia, que todas sus pérdidas no eran nada para él. ¡Las riquezas espirituales nos capacitan para soportar con gran paciencia las pérdidas temporales!
Muy distinto es el caso del mundano, cuyos bienes son su dios. Pues cuando le son quitados, clama como Micaía: «¡Habéis tomado todos los dioses que yo me hice, y no me queda nada!» (Jueces 18:24).
Aquel para quien Dios lo es todo no puede ser despojado; pues ¿quién podrá vencer y saquear al Todopoderoso?
Señor, llévame a no contar como tesoro nada sino a ti, y entonces podré desafiar al ladrón. Si he sufrido pérdida, permite que yo saque de ello una ganancia, valorándote aún más.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spiritual riches enable us to bear temporal losses with great patience!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.