Los hijos de Zebedeo hicieron mal uso de lo que Cristo dijo para consolar a los discípulos. Algunos no pueden recibir consuelos sin darles un mal giro. La soberbia es el pecado que más fácilmente nos asedia; es una ambición pecaminosa el sobrepasar a otros en pompa y grandeza.
Para reprimir la vanidad y la ambición de su petición, Cristo los conduce al pensamiento de sus sufrimientos. Es un cáliz amargo el que ha de beberse; un cáliz de temblor, pero no el cáliz de los impíos. Es solo un cáliz, es solo un trago, acaso amargo, pero pronto vaciado; es un cáliz en la mano del Padre, Juan 18:11.
El bautismo es una ordenanza por la cual somos unidos al Señor en pacto y comunión; y lo es también el sufrir por Cristo, Ezequiel 20:37; Isaías 48:10. El bautismo es una señal externa y visible de una gracia interna y espiritual; y lo es también el sufrir por Cristo, pues a nosotros nos es concedido, Filipenses 1:29. Mas ellos no sabían qué era el cáliz de Cristo, ni qué era su bautismo. Los que comúnmente son más confiados son los menos acquainted con la cruz. Nada causa más disensiones entre los hermanos que el deseo de grandeza. Y nunca hallamos a los discípulos de Cristo riñendo sin que algo de esto estuviera en el fondo.
Aquel hombre que labora más diligentemente, y sufre más pacientemente, procurando hacer bien a sus hermanos y promover la salvación de las almas, es el que más se asemeja a Cristo, y será el más honrado por él por toda la eternidad.
Nuestro Señor habla de su muerte en los términos aplicados a los sacrificios de antaño. Es un sacrificio por los pecados de los hombres, y es aquel sacrificio verdadero y sustancial que los de la ley representaban débil e imperfectamente. Fue rescate por muchos, suficiente para todos, eficaz en muchos; y, si por muchos, entonces el pobre alma temblorosa puede decir: «¿Por qué no por mí?»
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 20:20-28
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.