Comentario Devocional y Práctico

Oración ferviente de los ciegos que reciben la vista

Dos ciegos junto a Jericó enseñan a orar con fervor, humildad, fe y perseverancia, y siguen a Cristo tras recibir la vista por su gracia.

Es bueno para quienes comparten la misma prueba, o flaqueza del cuerpo o de la mente, unirse en oración a Dios por alivio, para que se animen y estimulen mutuamente. Hay en Cristo misericordia suficiente para cuantos piden.

Fervorosos fueron en la oración. Clamaban como hombres empeñados. Los deseos tibios provocan negaciones.

Fueron humildes en la oración, arrojándose sobre la misericordia del Mediador y sometiéndose a ella con gozo.

Mostraron fe en la oración por el título que dieron a Cristo. Sin duda fue por el Espíritu Santo que llamaron a Jesús «Señor».

Perseveraron en la oración. Cuando andaban tras tal misericordia, no era momento de timidez ni de vacilación: clamaban fervientemente.

Cristo los animó.

Las necesidades y cargas del cuerpo pronto las sentimos, y podemos referirlas con facilidad. ¡Oh, que nos quejáramos con igual sensibilidad de nuestros males espirituales, sobre todo de nuestra ceguera espiritual! Muchos son ciegos espiritualmente y, sin embargo, dicen ver. Jesús sanó a estos ciegos; y cuando hubieron recibido la vista, le siguieron.

Así, ninguno sigue a Cristo a ciegas. Él primero, por su gracia, abre los ojos de los hombres, y así atrae sus corazones tras él.

Estos milagros son nuestra invitación a Jesús; ojalá la oigamos, y hagamos de ella nuestra oración diaria el crecer en gracia y en el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo.

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 20:29-34

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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