Mañana y noche

La batalla es del Señor y la victoria es segura

El creyente que combate bajo el estandarte de Cristo puede pelear con confianza, pues si la guerra es de Dios, el triunfo está garantado por su brazo omnipotente.

Guerrero, que peleas bajo el estandarte del Señor Jesús, observa este versículo con santo gozo, pues como sucedía en los días antiguos, así acontece ahora: si la guerra es de Dios, la victoria es segura. Los hijos de Rubén, los gaditas y la media tribu de Manasés apenas podían reunir cuarenta y cinco mil hombres de combate, y sin embargo, en su guerra contra los hagritas mataron «a cien mil hombres», «pues clamaron a Dios en la batalla, y Él les fue propicio, porque confiaron en Él».

El Señor no salva con muchos ni con pocos; nos toca a nosotros salir en el nombre de Jehová aunque seamos un puñado de hombres, porque el Señor Todopoderoso está con nosotros como nuestro Capitán. Ellos no descuidaron el escudo, ni la espada, ni el arco, pero tampoco pusieron su confianza en estas armas; debemos usar todos los medios apropiados, pero nuestra confianza debe descansar solo en el Señor, pues Él es la espada y el escudo de su pueblo.

La gran razón de su éxito extraordinario estaba en el hecho de que «Dios peleaba contra ellos». Amados, al combatir contra el pecado exterior e interior, contra el error doctrinal o práctico, contra la maldad espiritual en los lugares altos o bajos, contra los demonios y los aliados del diablo, estáis librando la guerra de Jehová; y a menos que Él mismo pueda ser vencido, no tenéis por qué temer la derrota. No os encogáis ante un número superior, no os apartéis ante las dificultades o imposibilidades, no retrocedáis ante las heridas ni la muerte; herid con la espada de dos filos del Espíritu, ¡y los muertos yacerán en montones! La batalla es del Señor y Él entregará a sus enemigos en nuestras manos. Con pie firme, mano fuerte, corazón intrépido y celo encendido, lanzaos al conflicto, ¡y los ejércitos del mal huirán como el tamo ante el viento!

¡Levantaos! ¡levantaos por Jesús!

No será larga la contienda;

hoy el ruido de la batalla,

mañana el canto del vencedor.

Al que vence,

corona de vida le será;

con el Rey de gloria

reinará eternamente.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: June 8 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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