Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

La belleza de volver fieles a la tarea diaria

Los pastores regresaron a sus rebaños tras contemplar al Salvador, enseñándonos que las experiencias celestiales deben fortalecer nuestra fidelidad en los deberes comunes de cada día.

Habrían podido quedar tan arrobados con la visión del Niño Cristo, que no habrían querido volver jamás a su trabajo cotidiano en los campos. Algunas personas, en sus éxtasis espirituales, se sienten poco dispuestas a entregarse por más tiempo a las cosas comunes de esta tediosa vida laboral. Pedro quería quedarse en el Monte de la Transfiguración; la vida terrenal, con sus afanes y luchas, le parecería demasiado monótona, pensaba él, después de visiones tan sublimes. Y sin duda, ojos humanos alguno contemplaron jamás una visión más gloriosa que la que estos pastores contemplaron aquella noche. Con todo, regresaron a su humilde labor, y sin duda fueron pastores tan fieles después de aquello como lo habían sido antes.

Necesitamos aprender aquí una lección. Todos nuestros gozos espirituales debieran hacernos solamente más diligentes y fieles en los deberes de nuestras vocaciones ordinarias. No es una verdadera experiencia devocional la que nos aparta de nuestro deber cotidiano. Cuanto más nos acerquemos a Cristo, ¡mejor deberíamos hacer todo nuestro trabajo! Nuestro amor por la comunión con Dios y con Su pueblo nunca debería hacernos negligentes en la realización de las tareas que los días comunes nos traen. Después de nuestras experiencias más celestiales, sea el domingo o en el apartado de la oración, deberíamos volver a nuestro trabajo con renovado celo y entusiasmo.

Dios nos concede nuestros arrobamientos espirituales, sus destellos de Su rostro y de Su gloria, nuestros anticipo de gozo celestial, nuestros fragmentos de visión celestial, precisamente con el propósito de hacernos más fuertes y valientes para el deber común. Sería verdaderamente triste, entonces, si nos volvieran menos aptos para la vida de aquí con sus cargas y cuidados. Debemos procurar hacer bajar las visiones celestiales y darles realidad en nuestras vidas, para que otros también puedan contemplar su belleza y ser alentados por ellas. ¡Nuestras horas de comunión con Cristo deberían dejar destellos de brillo en nuestros rostros, al volver a caminar por los caminos polvorientos de la vida!

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Daily Duty

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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