"Consolación." Hay música en esta palabra; como el arpa de David, ahuyenta el espíritu maligno de la melancolía. Fue un honor distinguido para Bernabé ser llamado "el hijo de consolación"; más aún, es uno de los ilustres nombres de uno mayor que Bernabé, pues el Señor Jesús es "la consolación de Israel."
"Consolación eterna" es aquí la nata de todo, pues la eternidad del consuelo es la corona y la gloria de éste. ¿Cuál es esta "consolación eterna"? Incluye el sentido del pecado perdonado. El cristiano ha recibido en su corazón el testimonio del Espíritu de que sus iniquidades han sido disipadas como una nube, y sus transgresiones como una nube espesa. Si el pecado es perdonado, ¿no es eso una consolación eterna?
En seguida, el Señor da a Su pueblo un sentido permanente de aceptación en Cristo. El cristiano sabe que Dios le mira como quien está en unión con Jesús. La unión con el Señor resucitado es una consolación del orden más duradero; es, en realidad, eterna. Que la enfermedad nos postre, ¿no hemos visto a cientos de creyentes tan dichosos en la debilidad de la dolencia como lo habrían sido en la fuerza de una salud robusta y floreciente? Que las flechas de la muerte nos traspaguen el corazón, nuestro consuelo no muere, pues ¿no han oído muchas veces nuestros oídos los cánticos de los santos mientras se regocijaban porque el amor vivo de Dios era derramado en sus corazones en los momentos de la muerte? Sí, el sentido de aceptación en el Amado es una consolación eterna.
Además, el cristiano tiene la convicción de su seguridad. Dios ha prometido salvar a los que confían en Cristo; el cristiano confía en Cristo, y cree que Dios será tan fiel a Su palabra y le salvará. Siente que está seguro en virtud de estar unido a la persona y la obra de Jesús.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: August 11 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.