Una vida que resplandece

La culpa es mía: rendir cuentas ante Dios

La presión de otros para que pequemos no elimina nuestra responsabilidad; cada uno dará cuenta de sí mismo ante Dios.

"Así que, cada uno de nosotros dará cuenta de sí a Dios. Por tanto, ya no nos juzguemos más los unos a los otros." Romanos 14:12-13

Leemos que Pilato tomó agua en presencia de los judíos y se lavó las manos, declarando así por medio de un símbolo que él no era responsable de la condena de Jesús a morir. ¡Pero el agua no lavó ni una partícula de la mancha de la culpa de aquel terrible pecado! Pilato tuvo la desgracia de ser el único hombre en toda la provincia que podía enviar a Jesús a la cruz. Sobre él, por tanto, recaía la responsabilidad final, sin importar la presión que los enemigos de Jesús ejercieran sobre él.

El hecho de que otros nos instiguen a pecar no quita nuestra culpa por ese pecado. Ningún ser en el universo puede obligarnos a hacer lo malo: si, pues, hacemos lo malo, el pecado es nuestro.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: MY OWN FAULT

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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