La palabra de Dios es una espada, capaz de dar muerte tanto al pecado como a los pecadores. Se vuelve y corta en todas direcciones; pero el creyente no necesita temer a esta espada; sin embargo, esta confianza no puede sostenerse sin una obediencia firme. Así como nuestro Señor nota todas las ventajas y oportunidades que tenemos para el deber en los lugares donde habitamos, también nota nuestras tentaciones y desánimos provenientes de las mismas causas. En una situación de pruebas, la iglesia de Pérgamo no había negado la fe, ni por apostasía abierta, ni cediendo de manera que evitara la cruz. Cristo elogia su constancia, pero reprueba sus faltas pecaminosas. Una visión errónea de la doctrina del evangelio y de la libertad cristiana era una raíz de amargura de la cual crecieron prácticas malas. El arrepentimiento es deber de las iglesias y de los grupos de hombres, así como de las personas en particular; quienes pecan juntos, deben arrepentirse juntos. Aquí está la promesa de favor para los que vencen. Las influencias y consuelos del Espíritu de Cristo descienden del cielo al alma, para su sostén. Esto está oculto al resto del mundo. El nombre nuevo es el nombre de adopción; cuando el Espíritu Santo muestra su propia obra en el alma del creyente, este nombre nuevo y su verdadero significado son comprendidos por él.
Y en Tiatira (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Revelation 2:12-17
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.