Porciones diarias

La espada del Espíritu solo la esgrime quien sabe empuñarla

Solo hay un arma con la cual resistir a Satanás: la palabra de Dios. Pero no basta la letra; ha de ser la espada del Espíritu, aplicada con poder divino al corazón y empuñada con fe viva.

Solo hay un arma con la cual podemos combatir a Satanás con provecho, y esa es la palabra de Dios. Mas observa que no debe ser meramente la letra de la palabra. Ha de ser la «espada del Espíritu», y por tanto una espada espiritual, que solo puede empuñarse cuando la palabra de Dios es aplicada con poder divino a tu corazón y tienes una fe viva en ella como hecha «vida y espíritu» a tu alma. De nada sirve que yo presente un texto para resistir una tentación de Satanás, a menos que yo haga ese texto mío; en otras palabras, a menos que yo maneje esa espada como quien sabe esgrimirla. Tomar un texto sin conocer la dulzura y el poder de él sería como un niño que toma la espada de un guerrero sin tener la mano del guerrero. Podría jugar con la espada, pero ¿qué es la espada de un gigante en la mano de un niño?

La espada de Escanderbeg, un famoso guerrero albanés contra los turcos, solía mostrarse en Viena. Un hombre que la miró y la manejó dijo: «¿Esta es la espada que ganó tantas victorias? No veo nada en ella; no es más que una espada común». La respuesta fue: «Deberías haber visto el brazo que la empuñaba». Así no es meramente tomar un texto, adoptar el lenguaje de la Escritura y citar pasajes lo que hará retroceder los asaltos encendidos de Satanás. Eso es tener la espada de Escanderbeg sin tener el brazo de Escanderbeg. Sino tener la palabra de verdad traída a nuestro corazón por el poder de Dios, la fe levantada para creer que Dios mismo la habla a nuestro corazón, y así, capacitados para esgrimirla en la fuerza del Espíritu y por el poder de la fe en ejercicio vivo, resistir cada embestida infernal.

En esta batalla no debemos ceder. Huir es ser vencido, pues, como dice Bunyan muy bien, no hay armadura para la espalda. Así que aun si en este conflicto resbalas y caes, no yaces como un cautivo vencido, sino levántate y pelea. «Resistid al diablo, y huirá de vosotros». Es un enemigo ya vencido; no puede destruirte si eres del Señor. La palabra de verdad, por tanto, está llena de promesas muy gratas y dulces alientos para «soportar las fatigas como buenos soldados de Jesucristo», y nunca, ni de corazón ni de mano, someterse a ser vencido por el pecado o por Satanás.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: October 19

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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