¡Cuánto se realzan nuestros gozos por la esperanza! Mas, lamentablemente, a veces nuestras esperanzas pueden ser falsas. ¡Y cuán vanamente se dirigen nuestras expectativas hacia algún goce mundano futuro que, cuando llega, tal vez nos decepcione aun en el disfrute de él! Sin embargo, por tales cosas suspiramos, cuando, en cierto modo, estamos realmente anhelando nuestra propia miseria.
Pero ¡cuánto más me corresponde, si soy heredero de Dios, expectante de la bienaventuranza eterna y candidato de la gloria sempiterna, estar aguardando a aquel que ha de aparecer por segunda vez, sin pecado, para salvación; y apresurarme hacia el día del Señor, clamando: «¿Por qué su carro tarda tanto en venir? ¿Por qué las ruedas de su carro se detienen tanto?»! ¿Cuándo se abrirán estos cielos para dejar descender a mi Señor? ¿Cuándo se abrirán de par en par esas puertas celestiales, para que el Exaltado venga en toda su gloria celestial con sus santos ángeles? ¿Cuándo se tenderá el sendero estrellado de la comunión eterna entre los cielos más altos, junto con la nueva tierra, en la cual morará la justicia? ¿Cuándo comenzaré a contemplarlo en toda su gloria, a aquel que el ojo no ha visto, y a verlo sin nube alguna, Él que es del todo amable? ¿Cuándo será mi alma reanimada con el perfume de la Rosa de Sarón en el paraíso de Dios, y me sentaré con gran deleite bajo la sombra del Árbol de la vida, la Planta renombrada, y comeré de su fruto inmortalizador, y beberé de su vino refinado? ¿Cuándo uniré mis cánticos a los himnos de la eternidad, y mezclaré mis notas agradecidas con los arpistas alrededor del trono?
¿Cuándo los montes que se interponen, las alturas que estorban, serán derretidos por la visión beatífica de tu bendito ser; y el valle de tinieblas, y las profundidades del desaliento, se alzarán en el monte de comunión contigo? ¿Cuándo entraré en el gozo de mi Señor, caminaré contigo vestido de blanco, y seré saciado con tu semejanza? Entonces te conoceré como deseo, te alabaré como aspiro, y te amaré como ¡quisiera!
Fuente y atribución
Autor original: James Meikle
Título original: What we should expect and wait for
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Meikle, publicado originalmente en Grace Gems.