Una vida que resplandece

La espina que puede bendecirnos

Nuestra espina en la carne puede convertirse en bendición o en daño irreparable, según la actitud con que la recibamos; entregada a Cristo en fe y paciencia, produce fruto dulce.

"Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee. Tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte." 2 Corintios 12:7-10

Nuestra "espina" puede ser para nosotros una bendición, o puede hacernos un daño irreparable. El resultado depende de nosotros mismos. Si permitimos que nos irrite, si nos impacientamos, resistimos y nos quejamos, si perdemos la fe y perdemos el ánimo, nuestra espina echará a perder nuestra vida. Pero si la aceptamos con la fe de que en su carga fea hay una bendición para nosotros, si la soportamos con paciencia, sumisión y sin murmuraciones, si buscamos la gracia para mantener nuestro corazón manso y veraz en medio de toda la prueba, la tentación y el sufrimiento que ella causa, nuestra espina producirá bien, y de su amargura saldrá fruto dulce.

La responsabilidad es nuestra, y debemos relacionarnos de tal manera con nuestra "espina" y con Cristo, que de ella nos vengan crecimiento y bien, y no daño ni desfiguración. Tal debilidad es bendita, sólo si alcanzamos la victoria sobre ella mediante la fe en Cristo.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: THE THORN IN THE FLESH

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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