La vida de Cristo para cada día

La esposa de Pilado y el aviso del cielo desoído

En medio de la perplejidad de Pilato, su esposa envía una advertencia llegada del cielo en un sueño, mientras el pueblo prefiere a un ladrón antes que al Salvador inocente.

Pilato se sentía reacio a condenar a Cristo. Acudió a diversos subterfugios para ahorrarse pronunciar la sentencia injusta. Envió a Jesús a Herodes; pero Herodes lo devolvió. Luego apeló al pueblo. Sabía que era la envidia del pueblo por su maestro favorito lo que había llevado a los sacerdotes a entregarlo. Por eso esperaba que el pueblo pidiera su liberación en preferencia a la del notorio ladrón llamado Barrabás. Pero, ¿por qué no dijo Pilato, en lugar de acudir a estos subterfugios, sencilla y valientemente: «No condenaré a un hombre inocente»? No tuvo valor para enfrentar la oposición de los judíos; por eso procuró escapar de sus dificultades. ¿No hemos actuado nunca de manera semejante? Cuando estamos convencidos de que era nuestro deber dar sin demora cierto paso, ¿no hemos pensado nunca: «Esperaré, con la esperanza de que surja alguna circunstancia que me libre de esta prueba»? Pero Dios suele frustrar estos planes y nos coloca en una posición tal que debemos tomar una parte decidida, ya sea por el bien o por el mal.

Pilato estaba en gran perplejidad cuando llegó un mensaje que aumentó su angustia. Su esposa le envió a decir: «No tengas nada que ver con ese hombre justo, porque he sufrido muchas cosas hoy en sueños por causa de él». Este mensaje era una misericordiosa advertencia de Dios para disuadirlo de cometer el crimen al que era tentado. No se registra que ninguna mujer tomara parte contra el Señor mientras estuvo en la tierra. No hubo una Herodías que promoviera su muerte, aunque sí hubo una que pidió la cabeza de Juan el Bautista. En este nombramiento podemos rastrear la misericordia de Dios hacia la mujer. Eva, con sus consejos a su esposo, arruinó al mundo. Esta circunstancia arrojó una sombra profunda sobre el carácter de la mujer. La esposa de Pilato, con sus consejos, se esforzó por salvar a su esposo de compartir el mayor crimen del mundo. Es notable que la esposa de Pilato fuera favorecida con un sueño del cielo, pues con toda probabilidad ella era pagana; pero Dios a menudo obra en las mentes de quienes lo conocen muy imperfectamente. Hay muchos sueños que no merecen atención; vienen, dice Salomón (Eclesiastés 5:3), por la multitud de los negocios, y están llenos de confusión e imposibilidades. Pero el sueño de la esposa de Pilato era de otra clase. Fue enviado por Dios para instruir su ignorancia y despertar sus temores. Sufrió muchas cosas en su sueño; no sabemos qué cosas; pero eran terribles y todas estaban relacionadas con un hombre justo que entonces estaba ante el tribunal de su esposo. ¡Cuáles debieron ser sus sentimientos al descubrir que su mensaje había sido desoído y que el Justo había sido condenado! Cuando la oscuridad cubrió la tierra al mediodía, debió sospechar su causa. Nos gustaría saber si alguna vez creyó de verdad en el Salvador, o si su alarma pasó sin hacer ninguna impresión salvadora en su alma. ¿Oyó después la predicación de los apóstoles? No lo sabemos. Su historia no se relata en las Escrituras. El único acontecimiento de su vida que se registra nos lleva a esperar que halló misericordia. Fue su privilegio en la tierra abogar a favor del Salvador calumniado, cuando, con excepción de unos pocos discípulos, el mundo se conjuró contra él. Esperamos que sea su porción bendita adorarlo en el cielo, en medio de innumerables huestes adoradoras. Ella sufrió muchas cosas en un sueño por causa de él; esperamos que ahora sepa que él sufrió muchas más cosas en una cruz por sus pecados.

Fuente y atribución

Autor original: F. L. Mortimer

Título original: Pilate's wife

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de F. L. Mortimer, publicado originalmente en Grace Gems.

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