La vida de Cristo para cada día

La estrella que se detuvo sobre el Salvador

La estrella reaparece y se detiene sobre la casa donde estaba el niño; los magos, llenos de gozo, lo adoran y le ofrecen sus tesoros.

Herodes no había podido dar a los magos información exacta sobre el lugar donde se hallaría el Rey que buscaban; solo les había dicho que estaba en Belén. Pero Dios no los dejó buscar en vano. Mientras iban de camino, la estrella que habían visto en su tierra apareció de nuevo y se detuvo sobre la misma casa donde estaba el Salvador. Esta estrella no podía ser como las que contemplamos en la altura de los cielos, porque ninguna de ellas podría señalar una casa en particular; debía de ser una luz suspendida en el aire.

Sin duda la casa donde moraba María era pobre, pero los magos no se desalentaron por su humildad a la hora de adorar a su glorioso habitante. ¡Cuántas veces hoy habita Cristo entre los pobres moradores de una vivienda humilde! ¡Cuán rara vez se le encuentra reinando en las mansiones de los grandes o en los palacios de los reyes! Estos hombres del oriente parecían ser ricos además de sabios, porque trajeron consigo tesoros de su tierra natal y los depositaron a los pies de su Redentor. ¡Cuál sería su gozo en aquel momento! Si la vista de la estrella los hizo sentir un gozo inmenso, ¡qué transportes debió de causarles la vista del Señor mismo!

Estos hombres eran muy distintos de los pastores de Belén en sus circunstancias. La diferencia más notable era esta: los pastores eran judíos, los magos eran gentiles. Fueron los primeros gentiles cuyo acercamiento a Cristo se registra; su venida fue señal de que los gentiles así como los judíos serían salvos por medio de él. ¡Cuán interesante es este hecho para nosotros, que somos gentiles! Aunque Cristo nació entre los judíos, es nuestro Salvador así como de ellos. Pero no leamos la historia de estos magos sin procurar aprender algo de su ejemplo. ¡Qué earnestidad mostraron en su búsqueda del Salvador! Viajaron lejos para buscarlo, indagaron con diligencia y esperaron con ansiedad la señal cuando dejó de verse, y se regocijaron sobremanera cuando volvió a aparecer. Sin duda estos magos, con su conducta, condenan a quienes viven en tierras cristianas sin acordarse de su Salvador. Hay algunos que confiesan conocerlo poco y, sin embargo, parecen poco dispuestos a tomarse molestia alguna para conocerlo mejor. ¡Cuánto habrían valorado los magos nuestras ventajas! ¡Con cuánto cariño habrían estimado una de nuestras Biblias, uno de nuestros fieles ministros, uno de nuestros benditos días de reposo!

Fuente y atribución

Autor original: F. L. Mortimer

Título original: The wise men's journey to Bethlehem

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de F. L. Mortimer, publicado originalmente en Grace Gems.

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