Muchas son las temporadas de oscuridad espiritual y de sensible retiro de la presencia de Dios por las que el creyente suele ser llamado a pasar. Son estaciones en las que su esperanza parece haber perecido y cree que Dios se ha olvidado de ser gracioso; momentos en los que no puede mirar al cielo como pecador perdonado, como alma justificada, como hijo adoptivo, y exclamar: Abba, Padre. Todo es tiniebla de medianoche para su alma. Y mientras Dios parece haberse retirado, Satanás aparece al instante: aprovecha la momentánea ausencia del Señor, pues no es un retiro real ni eterno, y lanza sus dardos de fuego, sugiere pensamientos duros acerca de Dios y tienta al alma a creer que lo pasado fue solo engaño y que lo futuro solo traerá tiniebla y desesperación.
No olvide el alma que anda en tiniebla y no tiene luz que los tratos providenciales de un Dios y Padre de pacto, que ahora deprimen los espíritus, despiertan la incredulidad y proyectan sombra sobre todo horizonte, pueden ser aprovechados por el gran enemigo como ocasión de tentación honda y dolorosa. Así trató él a nuestro bendito Señor, quien fue tentado en todo como sus hijos, aunque sin pecado. Y si la Cabeza fue así tentada, también lo será el miembro; si el Señor, también el discípulo. Precisamente para esto fue nuestro Señor tentado, a fin de entrar con simpatía en todas las circunstancias de su pueblo probado: porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
Mas un sentido momentáneo del retiro de Dios no afecta la seguridad real del creyente en la sangre expiatoria; nada puede perturbarla. La seguridad del hijo de Dios no pende de un estado o un sentimiento, de los pulsos variables e inconstantes de un alma que cree. El pacto reposa sobre base más firme: el hijo del pacto está sellado con una esperanza y una promesa mejores. Él puede cambiar, pero su Dios del pacto nunca; sus sentimientos variarán, pero el amor de su Padre nunca se trueca. Lo amó desde la eternidad, y ese amor se extiende hasta la eternidad. Como nunca lo amó por algo que vio o vería en él, así su amor no cambia por toda la inconstancia, pecaminosidad e indignidad que descubre a diario. ¿Adónde huiría el alma sin esta verdad?
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - September 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.