Mañana y noche

La fe probada es fe preciosa

La fe crece y se fortalece a través de las pruebas; las tempestades la entrenan y la adversidad la hace preciosa.

La fe no probada puede ser fe verdadera—pero es seguro que es fe pequeña—y es probable que permanezca enana mientras esté sin pruebas. La fe nunca prospera tan bien—como cuando todas las cosas están contra ella. Las tempestades son sus entrenadoras, y los relámpagos sus iluminadores. Cuando reina la calma en el mar, despliega las velas como quieras, el barco no avanza hacia su puerto; porque en un océano dormido la quilla también duerme. Deja que los vientos se precipiten aullando, y que las aguas se levanten, entonces, aunque la embarcación pueda balancearse, y su cubierta sea lavada por las olas, y su mástil crujir bajo la presión de la vela henchida y plena—¡es entonces cuando avanza hacia su deseado refugio!

Ningunas flores llevan un azul tan hermoso—como aquellas que crecen al pie del glaciar congelado; ninguna estrella brilla tanto—como las que relucen en el cielo polar; ningún agua sabe tan dulce—como la que brota entre la arena del desierto; y ninguna fe es tan preciosa—como aquella que vive y triunfa en la adversidad.

La fe probada trae experiencia. No habrías podido creer tu propia debilidad, si no hubieras sido compelido a pasar por los ríos; y nunca habrías conocido la fuerza de Dios, si no hubieras sido sostenido en medio de las corrientes de agua.

La fe aumenta en solidez, certeza e intensidad—cuanto más se ejercita con la tribulación. La fe es preciosa, y su prueba también es preciosa. Que esto, sin embargo, no desanime a los que son jóvenes en la fe. Tendrás pruebas suficientes sin buscarlas—la porción completa te será medida a su debido tiempo. Mientras tanto, si todavía no puedes reclamar el resultado de una larga experiencia, da gracias a Dios por la gracia que tienes; alábalo por aquel grado de santa confianza que has alcanzado—camina conforme a esa regla, y ¡aún tendrás más y más de la bendición de Dios!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: November 12 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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