Ved cuán inquieta era la furia de los judíos contra el evangelio de Cristo. El pueblo apedreó a Pablo en un tumulto popular. Tan fuerte es la inclinación del corazón corrupto y carnal, que así como con gran dificultad se contiene a los hombres del mal por un lado, con gran facilidad se los persuade al mal por el otro. Si Pablo hubiera querido ser Mercurio, habría sido adorado; pero si será fiel ministro de Cristo, será apedreado y arrojado fuera de la ciudad. Así los hombres que fácilmente se someten a fuertes engaños, aborrecen recibir la verdad en el amor de ella.
Todos los convertidos necesitan ser confirmados en la fe; todos los plantados necesitan ser arraigados. La obra de los ministros es establecer a los santos tanto como despertar a los pecadores. La gracia de Dios, y nada menos, establece eficazmente las almas de los discípulos. Es cierto que debemos contar con mucha tribulación, pero es un consuelo que no nos perderemos ni pereceremos en ella.
La Persona a cuyo poder y gracia se encomiendan los convertidos y las iglesias recién establecidas, era con toda claridad el Señor Jesús, «en quien habían creído». Fue un acto de adoración. La alabanza de todo el poco bien que hacemos en cualquier tiempo debe atribuirse a Dios; pues es él quien no solo obra en nosotros tanto el querer como el hacer, sino que también obra con nosotros para hacer fructífero lo que hacemos. Todos los que aman al Señor Jesús se gozarán de oír que ha abierto de par en par la puerta de la fe a quienes le eran extraños y ajenos a su salvación. Y nosotros, como los apóstoles, permanezcamos con los que conocen y aman al Señor.
Capítulo 15
La disputa suscitada por los maestros judaizantes
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 14:19-28
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.