Joyas devocionales de John Angell James — Volumen 7

La gran dificultad del ministerio pastoral

La mayor dificultad del pastor es tratar con corazones que no quieren ser salvos; un llamado a despertar a los dormidos y a considerar la resistencia del alma humana ante el evangelio.

La gran dificultad en el ministerio cristiano es que tenemos que habérnoslas con quienes no quieren ser salvos, y persuadir a los corazones pecadores, soberbios y obstinados de los hombres para que se rindan a la santidad y a la gracia. El pastor fiel lleva la oferta de una bienaventuranza infinita e inefable, pero la lleva a hombres que no tienen gusto alguno por esa clase de felicidad. Su oficio sería fácil si encontrara a los hombres en todas partes predispuestos a aceptar los ofrecimientos de la benevolencia infinita. Pero dondequiera que va se encuentra con corazones no solo indiferentes, sino hostiles a su mensaje. La parábola que refiere las excusas para no asistir al banquete nupcial sigue siendo aplicable a los hombres respecto de las invitaciones del evangelio: los hombres son, como siempre, demasiado ocupados, o demasiado satisfechos con sus goces y posesiones, para preocuparse por la salvación.

Están empeñados locamente en los objetos del mundo presente.

Están dormidos, y necesitan ser despertados.

Están descuidados, y necesitan que se les despierte el interés.

Son indolentes, y necesitan ser estimulados.

Y solo con la mayor dificultad logramos captar su atención hacia las realidades invisibles de la eternidad.

Nadie que pase por alto la perversidad desesperada del corazón humano puede formarse una idea verdadera de la naturaleza, el designio y las dificultades del oficio pastoral. Y la razón por la que hay tan poco trabajo arduo, tan poco fervor intenso y tan poca súplica insistente en los ministros del evangelio es que falta una profunda convicción, o una debida consideración, de la resistencia a sus esfuerzos que se halla en el corazón del pecador y que, una y otra vez, se les interpone.

El tiempo fluye sin cesar, arrastrándonos en su torrente rápido e irresistible hacia la eternidad.

Fuente y atribución

Autor original: John Angell James

Título original: The great difficulty

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.

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