Mañana y noche

La humildad que precede a la honra

El orgullo es el preludio profético de la ruina; el creyente que olvida vivir humilde al pie de la cruz pierde sus consuelos y su gozo.

Es un viejo y común decir que «los sucesos venideros proyectan su sombra antes de ellos»; el sabio nos enseña que un corazón soberbio es el preludio profético del quebranto. El orgullo es tan seguramente señal de destrucción como el cambio del mercurio en el barómetro lo es de lluvia; y con muchísima mayor infalibilidad. Cuando los hombres se han encaramado en altivo corcel, la destrucción siempre los ha alcanzado. Que el corazón adolorido de David muestre que hay un eclipse de la gloria del hombre cuando éste se embelesa en su propia grandeza. «Después de esto el corazón de David le reprochó el haber levantado el número del pueblo. Y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente en lo que he hecho; ahora, Jehová, te ruego que se quite la maldad de tu siervo, porque yo he hecho muy locamente». 2 Sam. 24:10.

Mira a Nabucodonosor, el poderoso constructor de Babilonia, arrastrándose por la tierra, comiendo hierba como buey, hasta que sus uñas habían crecido como las de las aves, y su cabello como plumas de águila. Dan. 4:33. El orgullo convirtió al jactancioso en bestia, como una vez antes convirtió a un ángel en diablo. Dios aborrece las miradas altivas y nunca deja de abatirlas. Todas las saetas de Dios apuntan a los corazones orgullosos. Oh cristiano, ¿está soberbio tu corazón esta noche? Porque el orgullo puede entrar tanto en el corazón del cristiano como en el del pecador; puede engañarlo hasta hacerle soñar que es «rico y abundante, y que no necesita nada». ¿Te glorías de tus gracias o de tus talentos? ¿Estás orgulloso de ti mismo por haber tenido santos marcos de alma y dulces experiencias? Márkalo, lector: ¡también a ti viene una destrucción! Tus ostentosas amapolas de vanagloria serán arrancadas de raíz. Tus gracias de seta se marchitarán en el calor ardiente. Tu autosuficiencia será como paja para el muladar.

Si nos olvidamos de vivir al pie de la cruz en la más profunda humildad de corazón, Dios no se olvidará de hacernos sentir su vara. Vendrá a ti una destrucción, oh creyente indebidamente ensalzado: la destrucción de tus gozos y de tus consuelos, aunque no pueda haber destrucción de tu alma. Por tanto, «el que se gloría, gloríese en el Señor».

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: March 6 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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