Los Atributos de Dios

La maldición de Dios y el refugio de la cruz

La maldición de Dios declara Su santa ira contra el pecado, pero Cristo la soportó en la cruz para que en Él hallemos refugio y vida eterna.

Mateo 25:41, «Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.» La maldición de Dios no es una amenaza vacía: es la solemne declaración de Su inflexible santidad y justicia. No procede de la crueldad, sino de Su perfecta justicia. Así como Sus bendiciones son muestras de misericordia hacia cada redimido, Sus maldiciones son expresiones de Su santa ira contra cada pecador incrédulo.

Desde el nacimiento, toda alma se halla bajo esta terrible sentencia: «Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.» No únicamente la maldad grave, sino toda falta en amar al Señor de manera total y perfecta, coloca al pecador bajo condenación. La Palabra de Dios exige obediencia ininterrumpida y absoluta, y cualquier cosa menor invoca Su maldición.

Sin embargo, en medio de esta verdad tan temible, resplandece la maravilla de la gracia redentora: «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición.» Gálatas 3:13. ¡El peso de la ira divina cayó sobre el Cordero sin mancha! La espada de la venganza se envainó en Su santa alma. Él soportó lo que nosotros merecíamos, para que fuéramos perdonados, justificados y hechos herederos de la vida eterna.

¡Creyentes! En otro tiempo estuvimos muertos en nuestros delitos y pecados, en los cuales anduvimos cuando seguíamos a nuestro padre Satanás y las malas costumbres de este mundo. Como la gente que perece a nuestro alrededor, éramos por naturaleza hijos de ira y caminábamos hacia la perdición eterna. ¡Pero por Su gran amor con que nos amó, Dios, que es rico en misericordia, nos salvó por Su admirable gracia!

Una salvación tan maravillosa debería despojarnos de todo orgullo y llenarnos de reverente temor e incesante gratitud. Ya que somos salvos por gracia sola, por fe sola, en Cristo solo, aborrezcamos el pecado, aferrémonos a la cruz y temblamos ante Su Palabra. Y advirtamos a otros con compasión y urgencia, porque fuera de Cristo la maldición aún perdura. El único refugio se halla en el Calvario, donde el amor y la verdad de Dios se encuentran, y donde la justicia y la paz se besan.

«El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.» Juan 3:36

Fuente y atribución

Autor original: Arthur Pink et al.

Título original: The Attributes of God — The Cursings of God

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Arthur Pink et al., publicado originalmente en Grace Gems.

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